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En 'La Noche'

“La fama de 'robamaridos' de Liz Taylor contribuyó a su halo de leyenda viva”

Se cumplen siete años de la muerte de la actriz y repasamos su vida con la crítica de cine Belén Ester Casas.

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Hace siete años, nos dejaba para siempre Elizabeth Taylor, una actriz para siempre recordada por su vida profesional y también personal, por su intensa vida en el amor. En 'La Noche de COPE', Adolfo Arjoan habla con Belén Ester Casas es crítica de cine y autora del libro 'En tierra de hombres: mujeres y feminismo en el cine contemporáneo'. Sobre la influencia que tuvo su madre en sus comienzos como actriz, explica que la de Liz Taylor “fue la historia de un empecinamiento, de su madre, una actriz mediocre que vivía obsesionada con situar a su hija en alta sociedad británica, pero que cuando se vieron obligados a emigar de Reino Unido a Estados Unidos por los terrores de la guerra, decidió que tenía rentabilizar la belleza y el potencial de su hija convirtiéndola en la sucesora natural de Judy Garland o Shirley Temple”. Por el contrario, del padre de la actriz “se sabe poco”, “más allá de que abrió su galería de arte allá donde vivieron con un éxito notable como marchante de arte, pero no entraba en la farándula de su hija”.

En sus inicios, “en el Hollywood de los años 30 y 40 se diseñaba mucho a las estrellas”. “Pasó una infancia y sobre todo una juventud muy solitaria, forzada a tener siempre un comportamiento muy ejemplar”, cuenta esta experta en cine. “En sus primeros diez años de su vida en Londres, su madre se afanó en que se formara en modales de señoritas y luego la única formación que recibió fue la que había para actores de reparto en los estudios de la Metro, que tenía pequeñas escuelas para los actores jóvenes que tenían en nómina”, explica Belén Ester Casas sobre la formación de la actriz, que fue “la mínima porque no tuvo tiempo porque se convirtió en la gran estrella juvenil de Estados Unidos a los once años”.

Sobre su azarosa vida amorosa, explica que en el caso de Taylor “no pasó factura a su vida profesional”, a pesar de que tenía “fama de ser una “robamaridos”, pero tengo la sensación de que eso, lejos de ir en detrimento de su carrera, contribuyó a alimentar un halo de leyenda viva, muy marcada por lo joven que era cuando enviudó de Michael Todd”. “Si no, Hollywood la habría castigado por ejemplo sin sus Óscar y, en pleno periplo amoroso”, recibió su primera estatuilla”, asegura esta crítica de cine.

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