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Tailandia cierra “La Playa” de Dicaprio para salvarla de los turistas

Atraídos por la famosa película, hordas de turistas abarrotan la bahía de Maya, en la isla de Koh Phi Phi, que cerrará de junio a octubre para regenerar su ecosistema

Tailandia cierra “La Playa” de Dicaprio para salvarla de los...
 
  • Pablo M. Díez

Era un paraíso terrenal de aguas cristalinas y cocoteros sobre la finísima arena blanca, pero se ha convertido en un infierno abarrotado de lanchas, turistas y basura. En el mar de Andamán, la isla tailandesa de Koh Phi Phi Leh es la última víctima del turismo masificado que ha traído la globalización, que se ha convertido en una de las principales industrias del siglo XXI pero también en su mayor plaga.

La culpa, por supuesto involuntaria, la tiene la película “La Playa”, protagonizada en el año 2000 por Leonardo DiCaprio y dirigida por Danny Boyle, el autor de “Trainspotting” y “Slumdog Millionaire”. Basada en una novela de Alex Garland publicada en 1996, el libro y la película se erigieron en un icono tardío de la “Generación X” al narrar las aventuras de unos jóvenes que huían de la sociedad buscando la libertad y la pureza en una playa perdida de Tailandia. Al ritmo del “pop británico” de Blur y Richard Ashcroft y de la música electrónica de Moby, Underworld y Orbital, sus rebeldes protagonistas descubrían el amor y el sentido de la vida en la idílica bahía de Maya. Pero, como todos llevamos dentro nuestros propios demonios, acababan pervirtiendo aquel paraíso hasta volverlo un infierno de celos y odios personales.

El éxito de la película marcó a legiones de jóvenes de todo el mundo que, como este corresponsal, emprendimos rumbo a la exótica Tailandia en cuanto juntamos nuestro primer sueldo. Acababa de empezar un nuevo siglo y corrían los primeros tiempos de la globalización, que ponían al alcance de los mochileros paraísos terrenales como la isla de Phi Phi. Cuando en 2003 pisé por fin aquella idílica playa que tantas veces había visto en la pantalla, todavía había pocos turistas. Pero ya se estaban construyendo numerosos bungalós en la jungla y bares en la costa para las hordas que iban a llegar en el futuro, sobre todo tras el tsunami que sacudió al Indico en la Navidad de 2004 y barrió literalmente la isla.

Aunque Phi Phi sobrevivió a las olas gigantes, está a punto de sucumbir por culpa de los 4.000 turistas que llegan a bordo de 200 barcos cada día, que han arrasado sus corales y llenado sus playas de basura. Para evitar que tan preciado ecosistema siga deteriorándose, las autoridades tailandesas cerrarán de junio a octubre la pequeña bahía de Maya, el escenario de la película de DiCaprio.

“Las islas tienen ecosistemas muy frágiles que no pueden soportar tanta gente, la contaminación de los barcos y los hoteles en primera línea de playa. A veces, un cierre completo es el único modo de que la Naturaleza se salve”, justificó a la agencia Reuters Thon Thamrongnawasawat, experto marino que asesora al Gobierno tailandés. A tenor de sus cálculos, más de tres cuartas partes de los arrecifes de coral del país están dañados por la subida de las temperaturas en el mar y el turismo incontrolado.

Aunque todos los parques marinos de Tailandia cierran durante las lluvias del monzón, de mayo a octubre, la playa de Maya seguía abierta todo el año por su fama mundial. Para que no muera de éxito, el Departamento de Parques Naturales y Vida Salvaje prohibirá el paso a su bahía durante cuatro meses cada año y, cuando la reabra, solo permitirá 2.000 turistas como máximo. Cuando se estrenó “La playa” hace casi dos décadas, Tailandia recibía diez millones de visitantes. Hoy son ya 35 millones, una invasión que amenaza con volver un infierno paraísos como la isla de Phi Phi.

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