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CRISIS CATALUÑA (Resumen)

Rivera abre un nuevo frente al querer mantener el 155 aunque haya Govern

La aplicación del 155 en Cataluña, que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, quiere mantener hasta que el nuevo Govern se comprometa con la Constitución, ha provocado un choque con el resto de partidos, mientras que el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, no da por roto el pacto con la formación naranja.

  • Agencia EFE

La aplicación del 155 en Cataluña, que el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, quiere mantener hasta que el nuevo Govern se comprometa con la Constitución, ha provocado un choque con el resto de partidos, mientras que el jefe del Ejecutivo, Mariano Rajoy, no da por roto el pacto con la formación naranja.

Si ayer Rivera desató las críticas de sus rivales políticos por descolgarse del acuerdo con el Gobierno sobre el 155 en Cataluña, hoy han arreciado por querer mantener su vigencia incluso aunque haya gobierno, en tanto éste no se comprometa con el Estatuto y el respeto a la ley.

No se fía de que los independentistas vuelvan a las andadas y quiere cerciorarse bien de que acatan la legalidad antes de levantar el 155, al contrario que Rajoy -ha reprochado-, que lo que pretende es "salir corriendo de allí", pero "allí -ha subrayado- es España".

La idea no ha gustado nada al resto de fuerzas políticas e incluso el PP, por medio de su coordinador general, Fernando Martínez-Maíllo, ha recordado a Cs que la aplicación del 155 acaba "cuando haya Gobierno"

Ha argumentado además que el independentismo sabe ahora "perfectamente" que el Estado de derecho se puede defender ante "cualquier desafío" y esa es la gran diferencia con respecto a la etapa anterior.

Maíllo ha aprovechado el momento para instar a la unión de todas las fuerzas constitucionalistas y se ha mostrado seguro de que el acuerdo con Cs sigue vigente.

Lo mismo ha opinado Rajoy, quien ha asegurado que "en lo fundamental" están de acuerdo, sin dar mayor importancia a la decisión que adoptó ayer Cs ya que está convencido de que ambos, con el PSOE, seguirán actuando juntos en Cataluña.

Para que no quede ninguna duda, Rajoy ha asegurado que hará todo lo necesario para mantener ese pacto y lo ha hecho casi a la vez que Rivera afirmara que volverá a apoyar al Gobierno si aplica la Constitución "a pies juntillas" y son las fuerzas constitucionalistas las que toman las decisiones de forma consensuada y no el PNV.

Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Ejecutivo, ha insistido más en que los grupos que han apoyado el 155 deben trabajar con "lealtad" al tratarse de una cuestión que hay que afrontar con "muchísima seriedad".

Y a la propuesta de Rivera de mantener el 155 hasta que haya la seguridad de que el Govern que se constituya acata la ley, la vicepresidenta ha dicho que su aplicación se hizo con un "consenso importante" y, por tanto, cualquier modificación debe hacerse con un amplio acuerdo.

Es una exigencia constitucional, ha explicado, basarse en circunstancias concretas, objetivas y de presente", ha dicho.

Más duro con la actitud de Rivera ha sido el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, quien ha defendido que España no necesita "ni aprovechateguis ni amarrateguis" ante el desafío soberanista, sino "sentido común, unidad y responsabilidad".

Utilizando el adjetivo que Rajoy empleó ayer contra Rivera, Sánchez ha recordado al líder de la formación naranja que la aplicación del 155 es para proteger "la Constitución, la integridad territorial y la soberanía nacional" y es en eso -ha recalcado- en lo que los españoles quieren ver a todos juntos.

Unidos Podemos ha hecho hincapié en que el 155 nunca debería haberse activado, defendiendo el derecho de Cataluña a volver "a la normalidad institucional cuanto antes", ha señalado la portavoz del grupo, Irene Montero, quien ha puesto en duda la credibilidad de Cs cuando asegura que no respaldará al PP en esta estrategia.

Desde el nacionalismo, no han escatimado descalificativos contra Rivera, empezando por el portavoz de ERC, Joan Tardá, que le ha acusado de convertirse "en un fanático" y parecerse "cada día más" a José Antonio Primo de Rivera.

Para el portavoz del PDeCAT, Carles Campuzano, el líder de Cs es más "un problema" que una solución y ha cargado contra él por pretender convertir a España en un país como Turquía, donde la gente es "perseguida" por sus ideas.

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