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ONU CIUDADES (Entrevista)

La ONU denuncia un crecimiento urbano basado en intereses económicos

Jesús Lozano

  • Agencia EFE

Jesús Lozano

Entre el 50 y el 60 % del crecimiento urbano es dictado por agentes económicos, como los dueños de suelo -a veces solo un puñado-, promotores inmobiliarios, grandes propietarios y cierto capital financiero relacionado con la vivienda como factor de "especulación", ha denunciado hoy ONU-Hábitat.

"Hoy en día se está creciendo con menos espacios públicos, menos calles y menos dotación de servicios en las zonas de expansión urbana", indica en una entrevista con Efe el director de Investigación y Formación de ONU-Hábitat, el mexicano Eduardo López Moreno, basado en estudios de este organismo.

Convocados por el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos, cincuenta expertos mundiales se reunirán en Granada entre el 20 y 23 de marzo para debatir sobre el futuro sostenible de la ciudades, cuyas conclusiones se entregarán al secretario general de la ONU, Antonio Guterres.

López Moreno explica que a pesar de disponer de más tecnología, instituciones municipales, participación ciudadana y mecanismos de inversión, el planeamiento urbano orientado al bien público y social es más débil que hace 30 ó 40 años, y "el equilibrio público-privado se ha perdido".

"Los planes urbanos no necesariamente responden a una lógica de largo plazo y desarrollo sostenible", sino de cambio de uso de suelo, con perjuicios para el medio ambiente, precisa.

Añade también que están basados en una expansión de las ciudades "innecesaria", que ha triplicado las necesidades de las poblaciones mundialmente.

A su juicio, todo esto "distorsiona" la forma de la ciudad y genera costes más altos de infraestructuras, desigualdad social y más gases de efecto invernadero.

"La urbanización, que es un vector positivo de desarrollo, por razón de estos agentes (económicos) no cumple necesariamente con esa función", lamenta. "Y España es un ejemplo muy claro" de todo esto, precisa.

Preguntado sobre cómo las ciudades europeas han absorbido e integrado las oleadas migratorias, López Moreno habla de "lecciones muy claras" de lo que no se debe hacer.

Constata que la inmigración de los años sesenta y setenta del siglo XX se concentró en barrios y periferias muy específicos de, sobre todo, grandes capitales, personas que arrastraban un gran déficit económico y social.

"No solo se concentran poblaciones, sino desventajas (sociales)", pues la ciudad, que debió tener un papel de integración, escogió la vía de los "guetos", explica, a la vez que indica que esto, a su vez, creó y exacerbó nuevos problemas.

Indica López Moreno que las políticas migratorias son diseñadas por los gobiernos nacionales, pero la repercusión siempre es local, en las ciudades, que tienen que lidiar con los problemas, así deberían tener capacidad para tomar decisiones.

Los asentamientos irregulares o las zonas amuralladas dentro de los núcleos urbanos son el ingrediente necesario para el conflicto, comenta.

Pero el programa de la ONU Ciudades Seguras ha dejado una enseñanza muy clara en 20 años.

"No es con separación y más policía que se resuelve la criminalidad, sino atendiendo a los grupos carentes, dando respuesta a los jóvenes desempleados, creando más zonas de integración en diferentes partes de la ciudad...", explica.

Por ello, la gran lección para las ciudades y grandes capitales europeas es que habría que "repensar el desarrollo y la integración en el espacio" urbano.

López Moreno reconoce que los problemas y estado de las ciudades en todo el mundo son diferentes, pero hay elementos comunes. Por ejemplo, que no están aprovechando sus posibilidades como factores de desarrollo humano.

En los últimos 20 años las ciudades han crecido "más desiguales y no más igualitarias", asegura.

"Las ciudades están dejando una deuda política, social, ética, medioambiental", comenta, así que la reunión de Granada ha de servir para revisar compromisos y formas de actuar, quizás con "nuevas utopías" y "repensado nuevas formas de desarrollo".

¿Se puede hablar, acaso, de ciudades depredadoras? "Si nos quedáramos con la visión de las ciudades como depredadoras -responde el responsable de ONU-Hábitat-, la conclusión sería que hay que parar la urbanización y las propias ciudades."

Pero a pesar de ser depredadoras -"que sí lo son"-, siguen siendo el "principal" mecanismo de lucha contra la pobreza, de industrialización y desarrollo y con el que los países "se hacen más democráticos incluso".

Y eso porque las ciudades son "un vector positivo" a largo plazo. "No ha existido en la Historia de la Humanidad un país que haya avanzado sin urbanizarse", apostilla.

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