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'Fin de Semana'

Cristina L. Schlichting: "El hombre que pegaba carteles a los 20"

El expresidente cerró su etapa de liderato con un discurso en el que recopiló su historia personal y política desde aquel momento de 1977 en que, siendo un joven estudiante, decidió pegar carteles del PP por las calles de Sangenjo.

 

Larguísimas ovaciones, lágrimas y referencias a la historia del partido popular marcaron la apertura ayer del Congreso del que hoy saldrá el sucesor de Mariano Rajoy. El ex presidente cerró su etapa de liderato con un discurso de casi una hora en el que recopiló su historia personal y política desde aquel momento de 1977 en que, siendo un joven estudiante, decidió pegar carteles del PP por las calles de Sangenjo.

La intervención de Mariano Rajoy tuvo ayer momentos de gran hondura histórica, en los que describió la honra y el orgullo de ser español. Con contundencia, explicó que en Cataluña está en juego la libertad. La intervención tuvo otros dos ejes políticos, la defensa de la reactivación económica que ha supuesto la salida de una de las peores crisis económicas de España, y la memoria de la confrontación con ETA.

Muy interesante me resultó la humildad de una parte del discurso en el que el ex presidente hablaba de la condición humana. En esta parte, aprovechó para dar las gracias. Y la familia, como eje vertebrador de la sociedad, estuvo presente en su ejemplo personal, en el momento más emotivo de la intervención.

Hay quien ha subrayado mezquinamente que Mariano Rajoy no hizo autocrítica ni habló de corrupción, como si un hombre no tuviese derecho a vindicarse ni el momento de dejarlo todo para volver al puesto de trabajo ganado por oposición y renunciando a la pensión de Estado que le corresponde como presidente de España. Al terminar su discurso, Rajoy daba la clave de su papel a partir de ahora.

Junto con el aplauso del final, lanzaba al partido a la carrera de la sucesión subrayando la falta de refrendo electoral de Pedro Sánchez.

La anécdota de la jornada fue la foto que hoy abre varias portadas de periódicos y en la que Soraya Sáenz de Santamaría y su antiguo jefe se cogen las manos emocionados, como gesto de cariño tras tantos años trabajando juntos. Hubo quien se empeñó en subrayar que esta intimidad ponía de relieve una preferencia hacia su vicepresidenta, la misma que se infería de la defensa cerrada de la actuación del PP en Cataluña, frente a las críticas de Pablo Casado. Lo cierto es que el ex presidente se ha esforzado por dar apariencia de neutralidad en la liza entre los dos candidatos, aunque ha trascendido que se reunió con María Dolores de Cospedal, que ayer se despedía también de su cargo en el Partido, y que manifestó su disgusto porque no se hubiese alcanzado una candidatura unitaria. Tampoco le ha gustado a Rajoy la foto de Casado en un restaurante con un buen número de ex ministros de sus Gobiernos.

A estas horas es imposible predecir qué pasará ni quién saldrá elegido. Una parte importante de los compromisarios se niega a desvelar el sentido de su voto e incluso ha traído de casa las papeletas. Recordemos que el voto es secreto. La cosa empieza ahora con los discursos de Santamaría y Casado, continúa hacia las once con las votaciones y, a la una, desde estos micrófonos, esperaremos la noticia de la sucesión en tertulia política en 'Fin de Semana'.

Una mañana apasionante pues, quién lo iba a decir a finales de julio, este día 21 de San Daniel profeta, cuyas predicciones necesitaríamos hoy. Va a haber tormentas por todo el norte y bajarán las temperaturas en el centro de la península y en toda Cataluña y Levante, que falta les hace a los pobres que han pasado unos calores de aúpa. De aúpa es también la tormenta por la elevación del techo de gasto anunciada ayer por el Gobierno. La izquierda aplaude la relajación de las cuentas y argumenta que ya es hora de que el bienestar se reparta un poco. Los liberales argumentan que así empezó Zapatero y que es irresponsable gastar más de lo que se tiene.

Muy desagradable me ha resultado el apoyo del Gobierno a la impresentable decisión de los jueces alemanes, incapaces de reconocer que alzarse contra la unidad de un país de la Unión Europea es un delito grave para todo el continente. Escuchamos la tibia reacción de la ministra Isabel Celaa, en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

“El gobierno no entra”. En la mayor confrontación institucional desde la transición y el 23F, el gobierno no entra. En un ataque directo a la soberanía nacional, el gobierno no entra. En el abandono de las instituciones judiciales españolas por parte de la Unión Europea, el gobierno de España, no entra.

En Cataluña hay marejada de fondo y lucha por los despojos del procés. Después de que el CEO, el CIS catalán predijese un triunfo electoral de Esquerra Republicana de Cataluña, el partido de Junqueras, que sigue en la cárcel mientras su coleguita Puigdemont anda fugado por Europa, los del PDeCAT, el partido de éste, notan crujir sus estructuras. Hay quien está con la líder actual, Marta Pascal, pero Puigdemont tiene otro candidato y quiere seguir mandando y controlándolo todo. Hoy hay asamblea nacional del partido, o sea, congreso autonómico, y si el fugado no se sale con la suya ha anunciado que se marchará por su lado con una formación nueva que se llamaría Crida per Catalunya después del verano. Casi ná. Lo que es el ansia viva.

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