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'La Mañana de Fin de Semana'

Escalante: "El desafío de Casado va más allá de la unidad, es recuperar tres millones de votos perdidos"

 

El primer día del nuevo líder del Partido Popular. 1.700 votos para Casado, 15 puntos de ventaja sobre Soraya Sáenz de Santamaría.

Cuando Rajoy puso en marcha el proceso de sucesión, cuando decidió echarse a un lado tras perder la moción de censura, todas las miradas se fijaron en Alberto Núñez Feijóo. El Presidente gallego, sin embargo, no quiso dar el paso. Sí lo hicieron Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal. Las manos derechas de Rajoy en Moncloa y Génova. Enemigas íntimas durante años, se medirían cara a cara ante los militantes.Así que la atención se centró en ellas y su duelo. Pero un tercer nombre saltó a la palestra para sorpresa de muchos.En plena marejada mediática por sus estudios, Pablo Casado lanzaba su candidatura

Llegó la primera fase con los tres como grandes favoritos. Y Sáenz de Santamaría fue la más votada por los militantes. Pablo Casado se situó segundo, a poca distancia y con muchas opciones de ganar porque de inmediato sumó el apoyo de Cospedal y del resto de candidatos eliminados en esa primera criba.

La campaña ha sido dura por momentos. Hay quien decía por los pasillos que les había sobrado una semana. Con críticas cruzadas. Con vídeos envenenados. Con todo lo que suele conllevar un proceso de primarias al que en el PP no estaban acostumbrados, entre otras cosas, no las habían celebrado nunca. Ayer, por fin, los compromisarios votaron y decidieron que su nuevo líder, su nuevo presidente fuera Pablo Casado al que, además de la ovación correspondiente, enviaron un primer mensaje.

Gritos de unidad, como los que atronaron en Vistalegre tras la batalla entre Iglesias y Errejón. Pablo Casado recogía el guante. Pero su desafío va más allá de la unidad. Su gran desafío será recuperar los 3 millones de votos perdidos por el camino en los últimos años. Para eso, para reconectar con su electorado, Casado apuesta por la regeneración y por enarbolar banderas clásicas del PP.

Esta victoria de Casado deja además otras lecturas no menos interesantes. Por ejemplo, se ha impuesto como el candidato del cambio pero sin renegar de sus orígenes bajo el ala de Aguirre o Aznar.

Quizá haya influido en ello. Además, se ha impuesto apoyado, entre otros, por Javier Maroto y Andrea Levy. A los tres Mariano Rajoy les eligió como vicesecretarios del partido en el verano de 2015 para lavar la cara del PP cuando más arreciaban las tormentas externas y, por último, a sus 37 años, Casado completa junto a Pedro Sánchez, con 46, Iglesias con 39 y Rivera con 38 una nueva generación política al frente de los grandes partidos españoles. Nuevos tiempos. O al menos, más jóvenes.

¿Se acuerdan de lo que hablábamos ayer del PDeCAT? Les contaba que Puigdemont estaba maniobrando, presionando, para tomar el poder e integrarlo (más bien disolverlo) en la Crida Nacional per la República. Y les contaba también que Marta Pascal, coordinadora general del partido, se resistía porque, aunque es partidaria de la integración, no lo es tanto de la disolución de las siglas. Pues bien, a primera hora de la tarde de ayer, Puigdemont doblaba el pulso de Pascal y hoy los suyos tomarán las riendas del PDeCAT. Dicho de otra forma, si el Gobierno de Sánchez atisbaba una esperanza de moderación en el frente independentista, que se vaya olvidando.

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