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PP CONGRESO (Análisis)

Casado, ante el reto de cerrar heridas y dar cabida a los perdedores

Patricia de Arce

  • Agencia EFE

Patricia de Arce

El recién elegido presidente del Partido Popular (PP), Pablo Casado, afronta ahora el reto de cerrar heridas tras una campaña convulsa y de integrar a las personas que le proponga la candidata vencida, Soraya Sáenz de Santamaría, con la que espera llegar a un acuerdo la semana que viene.

Casado ha insistido hoy en enviar un mensaje de tranquilidad y asegurar que promoverá la "integración" real y la unidad en el partido, y esta tarde, a algunos de los periodistas que aún se encontraban en el hotel del congreso del PP, les ha subrayado que confía en sea fácil.

La idea, apuntan en su equipo, es descansar este fin de semana -Casado se va a ver a sus hijos a Alicante- y concertar cuanto antes una conversación o reunión con la exvicepresidenta del Gobierno.

Todo con la intención de poder celebrar a lo largo de la semana que viene la primera reunión del nuevo comité ejecutivo nacional del partido que apruebe el organigrama e integre a los dirigentes del equipo perdedor.

A Casado, que según ha contado acumulaba unos 1.400 mensajes en su teléfono, le quedan muchas llamadas por hacer para cerrar una estructura en la que, ha prometido, van a caber todos.

Y en la que por ahora ya están muy bien representados los que concurrieron en la primera vuelta, o sus colaboradores, como es el caso de los exministros que apoyaron a María Dolores de Cospedal.

Dirigentes de una y otra candidatura han asegurado a lo largo de toda la jornada, antes y después de la votación, que tanto el nuevo líder como su rival en esta carrera serán responsables, como ayer les pidió Mariano Rajoy, y sabrán superar esta fase de integración sin abrir más grietas.

Otra cosa es, admite un colaborador de Soraya Sáenz de Santamaría, ver qué miembros del equipo de la candidata están dispuestos ahora a irse a esa nueva dirección en la que van a estar en clara minoría frente a los incondicionales del líder, los que aporta Cospedal y otros cargos que en ningún caso estaban del lado de su candidata.

"Tienen que integrarse pero a lo mejor no se sienten cómodos", admite en este sentido un colaborador de Casado.

Pero según otra dirigente de la candidatura ganadora, "Pablo es odiosamente conciliador" y aunque algunos de los suyos le recomienden ser más duro no parará hasta que convenza a los de Santamaría unirse a su equipo.

Otra de las cuestiones que se plantea ahora es si el resultado afecta a los dirigentes territoriales que se pusieron del lado de la exvicepresidenta.

Casado negaba esta tesis en su discurso de cierre al pedir a todos que nadie pregunte quién ha votado a quién. Y hablando de territorios subrayaba, en una conversación informal, que él no va a tener problemas, por ejemplo, con el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, con el que siempre ha tenido una estrecha relación aunque sea de los hombres de confianza de Santamaría.

Aunque sí sugería un colaborador de Casado que Moreno tendrá ahora que consensuar con el líder su lista para las autonómicas e integrar él también.

Y del mismo modo, un estrecho colaborador de Sáenz de Santamaría advertía de que no puede haber fuertes ajustes de cuentas porque Casado sabe que en muchos territorios los apoyos que ha recibido no eran de origen suyos, pero le apoyaban por ser contrarios a la candidata.

En el equipo de Soraya Sáenz de Santamaría también se van a tomar un descanso al menos hasta el lunes antes de hablar de integración.

Fuentes de este grupo aseguraban a Efe que tras finalizar el congreso ha sido la propia candidata la que ha estado animando a los suyos, tocados por una derrota que no esperaban.

No se atreven a aventurar los "sorayos" si el discurso de su candidata, menos apasionado que el de Casado, ha podido influir en la decisión de los indecisos.

Admiten en cualquier caso que la victoria de Casado ha sido incontestable, pero también lamentan que buena parte se deba al "todos contra Soraya" que creen que ha promovido tanto el nuevo líder como su principal valedora en la segunda ronda y eterna enemiga de la exvicepresidenta: María Dolores de Cospedal.

La ya exsecretaria general no ocultaba su sonrisa de satisfacción cuando se han conocido los resultados, y felicitaba a Casado con un efusivo abrazo, frente a los saludos más serios de Rajoy y Santamaría.

Y durante la votación, cuando no sabía aún quién iba a ganar, ya ha mandado un mensaje a ambos, el de que era "su obligación" hacer todo lo posible por una integración efectiva.

Serán Casado y Sáenz de Santamaría los que demuestren si han escuchado el mensaje.

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