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En 'Herrera en COPE': “Lo primero que me dijo Ortega es que le matase”

Francisco Gil fue el agente que hace 20 años bajó al zulo donde ETA mantuvo secuestrado durante 532 días al funcionario de prisiones

 Foto ABC
Ortega Lara tras ser liberado. Foto ABC
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Hace 20 años, el 1 de julio de 1997 en plenas fiestas mayores de Burgos, José Antonio Ortega Lara volvió liberado al barrio del que ETA le había secuestrado 532 días antes, el tiempo de cautiverio más largo en un secuestro cometido por la banda terrorista.

Francisco Gil, el ex guardia civil que bajó al agujero de 3 por 2,5 metros donde se encontraba el funcionario de prisiones, ha recordado en 'Herrera en COPE' que su sintió “pena” nada más verle. “Después satisfacción y alegría al pensar que estaba vivo".

ESCUCHA LA ENTREVISTA COMPLETA | Francisco Gil en 'Herrera en COPE'

Recuerda que el momento fue “duro”. “Jamás olvidaré cómo lo encontramos y cómo olía aquel zulo", que según ha descrito "era una tumba". "Su situación era peor que la de el perro que tenía esta gente arriba. Estaba destrozado. Cuando me vio se encogió, me decía que lo matase. Fue tremendo”, relata a COPE.

"Si no hubiera sido por la insistencia de la Guardia Civil, Ortega Lara estaría ahora muerto”

Una operación que se desarrolló en plena noche en una nave industrial repleta de pesadas máquinas viejas de Mondragón. “Sabíamos que en la bave había algo pero desconocíamos si era Ortega Lara o un comando terrorista. No encontrábamos nada, hicimos hasta tres barridos". Señala que el juez Baltasar Garzón  -llegado desde Madrid para coordinar el dispositivo- “no quería aguantar más tiempo de lo que se podía aguantar. Si no hubiera sido por la insistencia de la Guardia Civil, Ortega Lara estaría ahora muerto”.

En el operativo también estaba presente el etarra Josu Uribetxebarria Bolinaga, que según ha relatado Francisco Gil negó a los agentes que hubiera nadie secuestrado allí. Recuerda además que los miembros de la Guardia Civil, realizaron varias preguntas a Bolinaga algo que no gustó al juez que quería dejar claro que la investigación la llevaba él. “Volvimos a mirar por la nave, nos metimos en los desagües, en los baños, hasta que tuvimos un golpe de suerte. Un compañero vio algo raro en una de las máquinas y nos avisó. Entre todos la movimos y vimos que debajo de ella había luz -la de la bombilla que acompañaba en su cautiverio a Lara-. Entonces, ante la evidencia, Bolinaga dijo que estaba ahí. Su reacción fue muy fría”.

Pocas horas después del rescate, la imagen de un Ortega Lara liberado,  desorientado, con barba larga,  mirada perdida y arropado por sus familiares y amigos daba la vuelta al mundo como símbolo de la resistencia a la barbarie terrorista.

Sin embargo la alegría duró poco. El 10 de julio de 1997, tan solo diez días después, ETA secuestraba y mataba a Miguel Ángel Blanco.

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