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¿Mi teléfono móvil me espía?

Toda la verdad sobre la recopilación de datos de las aplicaciones móviles

¿Mi teléfono móvil me espía? Toda la verdad sobre la...
¿Mi teléfono móvil me espía? Toda la verdad sobre la recopilación de datos de aplicaciones

"¿Mi teléfono móvil puede escuchar todo lo que digo?¿Es capaz de registrar lo que escribo?" Estas son algunas de las preguntas que todos nos hemos hecho alguna vez y que tienen que ver con la evolución de los móviles, ahora conocidos como smartphones por su "inteligencia" que, muchas veces, pueden jugar en nuestra contra. La realidad es que estos dispositivos almacenan una cantidad ingente de datos y registro de todo lo que pasa en el terminal, pero eso no significa necesariamente que sea compartido ni siquiera con el propio fabricante del teléfono. 

La legislación actual, y más después de los cambios introducidos en la Ley General de Protección de Datos Europea (esa que ha provocado que ahora las páginas web tengan que "molestar" todavía más al usuario cuando accede por primera vez), protege considerablemente nuestra información y el tratamiento que las grandes empresas y los fabricantes hacen de ella. En cambio, lo que hacen las aplicaciones de terceros que instalamos en nuestro móvil ya es otro cantar. Sistemas como iOS, el que utiliza el iPhone, no se puede instalar ninguna aplicación que no haya sido estrictamente revisada por el equipo de Apple. Pero lo cierto es que otros sistemas operativos como Android no se preocupan tanto de este asunto, tal y como demuestra un estudio de la Universidad del Nordeste en Boston (aunque no es tan grave como piensas).

¿Mi teléfono móvil me espía?

En primer lugar hablaremos de los fabricantes para tener claro qué pueden hacer y qué no deben hacer con nuestros datos, que dependerá del consentimiento que nosotros le demos. Pongamos el ejemplo del iPhone. Cuando configuramos por primera vez un terminal de Apple, tenemos que decidir si la compañía podrá recibir la información de uso y diagnóstico que automáticamente genera el dispositivo para que, si tenemos algún problema con él a nivel de software (que no una caída o contacto con el agua, que sería daño físico), el servicio técnico pueda analizar qué ha pasado para dar con la solución más fácilmente.

Si decides no compartir estos datos con Apple, la información seguirá registrándose, pero no se enviará automáticamente a la compañía y no podrá usarla para mejorar el sistema operativo, pero sí que se podrá acceder directamente desde el dispositivo por el servicio técnico si necesitas ayuda. No debes preocuparte, esta información son líneas y líneas de código indescifrables para cualquier persona normal que no contiene ningún dato personal tuyo, ni imágenes, ni contraseñas, ni audio ni vídeos, nada. En el caso de Android, el sistema que ejecuta tu móvil si es un Samsung, un Xiaomi, un LG, Sony o Huawei, entre muchísimos otros, los datos los puede recopilar tanto el fabricante como Google, que es quien desarrolla Android, para el mismo cometido que Apple: ayudarte a ti en caso de problemas y a ellos mismos para mejorar el sistema. Por tanto, en este sentido los usuarios podemos estar tranquilos porque nuestros datos están seguros.

Las aplicaciones sí que te espían, pero puedes controlarlo

La cosa cambia bastante cuando hablamos de aplicaciones y qué les deja hacer el sistema operativo. La Universidad del Nordeste de Boston realizó un estudio sobre 17.000 aplicaciones de Android para ver qué registraban y el descubrimiento fue bastante interesante. Una parte de las aplicaciones investigadas hicieron grabaciones de vídeo y capturas de pantalla que se compartían con terceros, eso sí, ninguna de ellas formaba parte de las que más usamos los usuarios como Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp, etc.

¿Mi teléfono móvil me espía?

En el caso de iOS, como indicábamos al comienzo, es un sistema bastante seguro en el que todas las aplicaciones que llegan al App Store están revisadas y no hacen nada de esto, únicamente hay que tener cuidado con la información que manualmente introducimos en la aplicación. En cambio, a la Play Store de Google puede entrar cualquier aplicación, del desarrollador que sea, por eso en Android es habitual al descargar una aplicación ver una larga lista con los permisos que solicita (acceso a la cámara, al micrófono, a la galería de imágenes...). 

En conclusión, como usuarios debemos tener mucho cuidado con qué instalamos en nuestro móvil. Las aplicaciones desconocidas, sospechosas y con malas valoraciones pueden poner en riesgo nuestra privacidad, pero somos nosotros quienes debemos controlarlo. Cuando sacamos un teléfono móvil de la caja y lo conectamos por primera vez a internet, tenemos la responsabilidad de protegernos evitando hacer todo aquello que pueda parecer sospechoso y seguir los consejos básicos de privacidad: no compartir información confidencial como contraseñas o tarjetas de crédito con nadie, porque si no instalas aplicaciones extrañas, tu móvil estará muy bien protegido.

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