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En 'Fin de Semana'

La receta para hacer una momia en casa

El ingrediente fundamental es un muerto, lo más fresco posible, mucha sal gorda, aceite de palma, varios cientos de vendas de lino y jarroncitos con tapa.

 
  • Rosa Pujol

Rosa Pujol es egiptóloga y nos va a ir acercando las curiosidades de Egipto en 'Fin de Semana' y ha comenzado por aquello en que más evoca al país de los faraones. La palabra momia viene del árabe mummiya que significa "alquitrán o bitumen" porque las primeras momias estaban preservadas en esta materia. Luego ya se emplearon otros productos.

¿Podemos hacer una momia en casa, por ejemplo, si se nos muere una mascota? Es laborioso, pero se puede. La dificultad es media, solo hay que tener los ingredientes necesarios, el principal, el cadáver y tiempo porque se necesitan 70 días.

INGREDIENTES: 

1 muerto
natrón, vamos, sal gorda (mucha)
Aceite de palma, que entonces no estaba mal visto
Varios cientos de metros de vendas de lino
Cuatro jarroncitos con tapa (que llamaremos vasos canopos)
Un puñado de amuletos para dar sabor

¿Qué tenemos que hacer? Se coge al muerto y se le eviscera. Se guardan las vísceras aparte en una palangana. Luego se le saca el cerebro con un gancho por las fosas nasales, y se tira a los gatos, que así estaban de gordos. Una vez vaciado el muerto, se le lava el interior con aceite de palma. Ya limpito el cadáver se sumergirá en un baño de natrón con copete (como el pescado a la sal) Y se deja ahí un mínimo de 70 días. 

Las vísceras que hemos dejado aparte también se lavarán y colocarán en natrón. Para los menudillos con 40 días bastará.
Mientras esperamos a que pasen los 70 días podemos ir haciendo otras cosas, como por ejemplo pintar el sarcófago, hacer obras en la casa, o hacer una colcha de ganchillo para cama de matrimonio.

Pasado este tiempo, quitamos la sal, y el muerto aparecerá de color negro y muy consumidito. Es importante tener paciencia porque si quitamos la sal antes nos quedará poco seca. Entonces se rellenarán las cavidades con lino empapado en aceites, serrín y cosas por el estilo.
Ahora viene la parte bonita de la momificación, que es vendarlo. Vendaremos cada dedo de manos y pies por separado. A los muertos masculinos les vendaremos el pene como si estuviera erecto, y luego ya envolveremos todo como hemos visto en las películas de momias. Entre las vendas iremos poniendo amuletos, preferiblemente de oro, según los ritos religiosos. También vendaremos las vísceras: Hígado, Intestinos, Estómago y Pulmones.

Pondremos una bonita máscara de oro sobre la cabeza del difunto, y lo adornaremos con collares de cuentas de pasta de vidrio, y lo meteremos en una caja de madera decorada llamada sarcófago. Resultan más elegantes los antropomorfos, es decir, los que tienen forma de persona. Las vísceras las colocaremos en las cuatro jarritas que tenemos preparadas. Las tapas de estas vasijas deben tener las caras de cuatro dioses: Imsety, Hapy, Qebehsenuf y Duamutef. Estos son los cuatro hijos de Horus.

Con el sarcófago ya cerrado, llamaremos al sacerdote sem, que suele ser el hijo del difunto, que se habrá dejado crecer la barba durante la momificación de su papá en señal de luto y parecerá un pordiosero. Él procederá a hacer la ceremonia de la "apertura de la boca". Esto es un rito que se hace para garantizar que el difunto pueda comer, ver, oír y respirar en el Más Allá. En el sarcófago se escribirán fórmulas mágicas, en las que también se amenaza a quien perturbe su paz con grandes males. Esto es, las famosas maldiciones. Aunque por el hecho de escribirlas no se garantiza su funcionamiento.

Todo difunto egipcio que se precie, debe disponer de algunas figurillas funerarias para poner en su tumba. Estas figurillas pueden ser de muchos materiales, dependiendo de la posición social del fallecido, desde simple terracota hasta oro. No son un simple adorno, sino que le servirán para sustituirlo en el Mas Allá cuando los dioses les encarguen trabajos fatigosos. ¿Qué el dios Osiris le encarga arar los Campos de Ialu (cielo)? Pues el difunto, que es muy cuco, le envía una de sus efigies y así él no se mancha ni se cansa. ¿Astutos, eh? Por eso se les llamaba ushebtis, que en lengua jeroglífica quiere decir "respondientes".

Pues con el muerto ya momificado y metidito en su sarcófago, podemos optar por dejarlo en el salón como decoración. Sin duda, esto haría palidecer de envidia a sus vecinos, pero yo no lo recomendaría, porque las momias huelen a cebolla. Esto es inexplicable, pero cierto. Lo suyo sería colocarlo en una tumba secreta con sus objetos personales, joyas, y ofrendas alimenticias. Y así, la tumba quedaría dispuesta para ser saqueada, bien por los ladrones, bien por los arqueólogos. Unos y otros se llevarán una alegría si la encuentran.

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