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La oferta del empleo público mejora: más opositores y más plazas

Tras diez años de caídas, alcanza niveles previos a la crisis. Más plazas conlleva más opositores, mayor motivación y un aumento de la competitividad. En esta década, el perfil de opositor ha cambiado: tiene unos cuarenta años, está casado, tiene hijos y busca afianzarse en su puesto de trabajo.

 Escucha la crónica de Alejandro Tobalina

La oferta de empleo público (OEP) mejora. Tanto es así que la OEP de 2017 comprendió un total de 28.249 plazas. Son casi diez mil más que en 2016 y se va acercando poco a poco a los niveles de antes de la crisis, en concreto a las 37.760 de 2008. Supera, así, sus “años oscuros” en los que no solo las plantillas públicas quedaron diezmadas, sino que también aumentó la cola de opositores esperando ocupar una plaza pública. En el último Boletín Oficial del Estado, Hacienda publicó la convocatoria de 4.725 plazas correspondientes a 2017 para puestos de gestión, administrativos y auxiliares. Sin embargo, se estima que sean 100.000 las candidatos que se presenten. Esto quiere decir que el 95% de ellos o uno de cada veinte se quedarán sin sitio. Un “bendito problema” que tiene una principal consecuencia: un aumento de la competitividad y motivación entre los opositores. En COPE analizamos los distintos puntos de vista de la recuperación de la OEP.

Academias de opositores

Las academias son, junto a los propios opositores, las que más notan esta mejoría. En los “años oscuros”, pocos se lanzaban a pagar una academia preparatoria siendo conscientes de que la oferta de empleo público sería tremendamente escasa. Algunos dudaban incluso si merecía la pena estudiar unas oposiciones. El director del Instituto Pascal, José Pascual, afirma a COPE que han notado un incremento, más interés y más motivación por parte de los opositores. “Hasta hace poco estaba todo muy estancado. El opositor actúa en función de si se van convocando oposiciones o no, si tienen unas expectativas más o menos ciertas de que realmente se van a convocar. Los alumnos llevaban mucho tiempo sin tener esta oportunidad y se les ve con muchas ganas”.

Cuando Pascual habla de alumnos, no se refiere solo a jóvenes de 25, 26 o 27 años. De hecho, la edad media de opositores que se preparan en la academia comprende entre los treinta y treinta y cinco años. “Muchos de ellos no se dedican exclusivamente a estudiar. Dedican unas tres o cuatro horas diarias al temario porque tienen que compaginarlo con su trabajo y sus familias. Los más jóvenes y los que se centran solo en las oposiciones, sí estudian ocho o incluso más horas al día”, afirma a COPE.

El tiempo que emplea cada persona, a largo plazo, para presentarse y superar el examen varía en función del tipo de oposición que preparen. En el instituto se orienta y forma a quienes quieren ser policías nacionales, notarios, médicos, profesores, etc.

Los alumnos

Como decimos, la edad de los alumnos del instituto es muy dispar. Javier García de la Cruz es una de esas personas rompe los esquemas de esa imagen errónea que se puede tener de “opositor típico”. Javier va camino de los 53 años, está casado y tiene cuatro hijos. Es informático y tiene ha decidido estudiar las oposiciones para afianzarse en su puesto de trabajo. Lo ha intentado en más ocasiones, pero no pudo obtener plaza en ninguna de ellas por la escasez de oferta. “Era una situación de desánimo total. Me sentía con la soga al cuello permanentemente. Hacía más de diez años que no se presentaba una oportunidad como la de ahora, que sacan más plazas. Estoy mucho más motivado”, cuenta a COPE.

Con un trabajo y una familia, aunque no resulta sencillo, intenta sacar el máximo tiempo posible para estudiar. “Tendré que encajar las piezas del puzzle, compaginar las tres cosas de la mejor forma. No descuidar demasiado a la familia ni, por supuesto, apartar mi trabajo. Lo ideal sería dedicar tres horas diarias a las oposiciones. Quizá alguna más si los fines de trabajo sacrifico un poco a mi familia... Tengo a muchos compañeros en el instituto que están en mi misma situación”.

Lo que Javier tiene claro es que, después de tanto tiempo de sequía en la oferta de empleo público, ahora que mejora, es una oportunidad que no puede dejar escapar. “Puedo afianzarme en mi puesto de trabajo”, comenta. Es algo que lleva esperando hacer muchos años.

Los profesores

Los docentes no pueden formar ni enseñar si no tienen a nadie a quien hacerlo. Es una obviedad. En una situación parecida se han encontrado los orientadores de opositores en estos años difíciles. Maite Burdalo lleva once años como profesora en el Instituto Pascal. “En el instituto hemos tenido momentos buenos y malos, como en todo. Este periodo ha sido difícil. Aun así, siempre hemos tenido a alumnos interesados en su rendimiento. Quizá no tantos a opositores, pero hemos seguido dando cursos”, afirma a COPE.

Burdalo comenzó como profesora en el instituto en el momento en el que la oferta de empleo público comenzaba su caída. “Ahora notamos que muchas más personas se deciden a prepararse oposiciones. En las próximas convocatorias que haremos para marzo y abril hemos abierto 420 plazas distribuidas en 26 provincias de toda la geografía española”, comenta.

Además de los datos, son los propios testimonios los que ponen de manifiesto la recuperación de la oferta de empleo público. Un sector importante en España y que poco a poco vuelve a ver la luz.

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