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Santander: ciudad bella, acogedora y tranquila

Seis playas acarician su costa con sus limpias aguas gracias a la subida y bajada de las mareas

 
  • Jésica Quintero Villa

La describen como una ciudad bella, acogedora y tranquila. Todo aquél que camina por sus calles se queda atrapado porque, como dice Chema Puente en su canción, tiene azul el alma. Es la capital de Cantabria y reúne todas aquellas características que busca el turista más exigente: Playa, paisaje, naturaleza, cultura y gastronomía.

Seis playas acarician su costa con sus limpias aguas gracias a la subida y bajada de las mareas. Decantarse por una es imposible. Desde la más tímida Mataleñas, que se esconde del bullicio y es arropada por un salvaje entorno rocoso y verde, hasta la más extrovertida del Sardinero que invita a cualquiera que se acerque a pasear por su orilla, darse los baños de ola y jugar a las palas.

Es en esta zona donde si sitúa el poderoso Palacio de la Magdalena. Residencia de verano del Rey Alfonso XIII desde 1913, se asienta sobre una península desde donde muestra al mundo su hermosura y guiña el ojo al faro que ilumina el camino del mar. El palacio es vigilante y protector de la bahía de Santander. 60.000 personas al año asisten a conocer sus encantos, destacados no sólo por la arquitectura de su edificio sino por sus nobles salones interiores y sus espectaculares vistas al infinito mar Cantábrico.

Justo al otro lado de la orilla y sin necesidad de prismáticos puede divisarse el Puntal. Un arenal saliente de Somo al que se puede cruzar en el barco Los Reginas y disfrutar de su conservado paraíso natural. Un chiringuito nos espera para comer si nuestro plan es pasar allí el día. Incluso la ruta en barca nos ofrece cenas nocturnas para los viajeros que vienen de la mano.

Con una mirada panorámica a la bahía enseguida apreciamos otro palacio. Se trata del Palacio de Festivales que ha regalado a la ciudad cultura y conocimiento durante años. Pionero en las artes más clásicas, es aquí donde en agosto se celebra el Festival Internacional de Santander que reúne a grandes profesionales que proyectan sus sueños al mundo exterior en forma de hilo musical a través del viento.

Cantabria: ciudad bella, acogedora y tranquila

Pero sin lugar a dudas, el gran maestro del arte y la cultura es el nuevo Centro Botín. Sus paredes conforman un piano que se ve, se oye y se siente por todo el Paseo de Pereda y sus jardines. Sus altos y luminosos ventanales hacen que contemplar sus exposiciones sea una experiencia única desde que hace un año la Fundación hiciese este regalo a la ciudad.

Situados en el corazón de Santander, podemos disfrutar de una gran zona comercial, con varios mercados tradicionales que se celebran todas las semanas. La Bombi, Cañadío o El Riojano son algunos de los restaurantes más conocidos que nos dejarán un buen sabor de boca para que nuestra vuelta de vacaciones sea menos dura.

Aunque, si hay que hablar sobre gastronomía, la cita imprescindible en la capital es la Semana Grande, diez días de fiesta que se celebra la última semana del mes de julio. Las casetas de la Feria de Día, con pincho más bebida a tres euros, inundan las calles desde el lanzamiento del chupinazo. Los fuegos artificiales, las peñas, los pasacalles y los conciertos de la campa de la Magdalena, son otros atractivos que no faltan cada 25 de julio.

Y es que el Día de Santiago es el día de todos los santanderinos, de todos los cántabros y de todos sus visitantes. Pero, atención, si vienes en esos días, no olvides atarte un pañueluco azul al cuello. Y, como consejo, apréndete la canción de La Fuente del Cacho, para que el sentimiento racinguista te ponga los pelos de punta.

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