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En las profundidades del Oceanogràfic

Más 300 personas que trabajan tras los gigantes tanques. Ellos permiten que los más de 1.400.000 visitantes disfruten cada año del acuario más grande Europa

En las profundidades del Oceanogràfic
 
  • COPE VALENCIA

Aproximadamente son unas 300 personas las que se encargan de que navegue a buen rumbo el acuario más grande de Europa y se ocupan desde la venta de un recuerdo en forma de peluche, hasta la adquisición de una especie, pasando por su traslado, recepción, diagnóstico, así como el control y el equilibrio de todos los animales en cada tanque, supervisión del alimento de cada una de ellos y su investigación. Tanta es la actividad del parque que hace poco más de un año se puso en marcha la Fundación Oceanogràfic “con el objetivo de ampliar la misión del acuario, complementándola con el desarrollo de actividades de responsabilidad social y ambiental y materializando todo ello en labores de educación, divulgación, investigación y conservación manteniendo por encima de todo los estándares de máximo bienestar de los seres vivos a su cuidado” según palabras de Celia Calabuig, presidenta de la entidad.

En las profundidades del Oceanogràfic

En este recorrido por las profundidades y zonas más invisibles del parque para el gran público, se mueve como pez en el agua un gran equipo humano formado por profesionales con una vocación admirable como Carmen Tomás, segunda responsable del departamento de biología que nos guía por la sala de templados. Aquí las protagonistas son las medusas: “Hemos conseguido que las medusas sean capaces de reproducirse en los diferentes tanques existentes en esta zona de cultivos. Logramos que las medusas estrobilen, así se denomina a la reproducción asexual. Actualmente contamos con 24 especies de las que 16 están en zona de exhibición.”

En las zonas de alimentación de los animales encontramos ordenadamente colocados todos los alimentos necesarios: zooplancton para las medusas, para las sepias recién nacidas y para los caballitos de mar. Trabajan con pescado congelado y según la boca de los animales se preparan los diferentes tamaños de alimento. Cada una de las especies tiene su punto exacto de alimentación así como su dieta y su momento. No hay peleas pues deben estar todos bien alimentados, pero es inevitable que el instinto depredador de algunas especies provoque puntualmente algún ataque, pero deben ser sostenibles y compatibles entre especies, es decir, lo más fiel posible a la realidad del mundo marino. De esta manera no es de extrañar que la esperanza de vida que consiguen en cautividad sea superior a la que tienen en la naturaleza.

La zona de cuarentena es donde se quedan los animales en observación antes de que salgan a exhibición o por si tienen alguna infección o contagio. La enfermedad más común y la más temida es el cryptocaryon. Para controlar la salud de todos ellos se vigila que se alimenten adecuadamente y que mantengan sus rutinas.

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El personal que se encarga de la zona de cuarentena también trabaja en la cocina preparando pescado azul, merluza, gamba, chirla, puntilla y mejillón vivo. Todo el pescado pasa un análisis para ver valores de grasa y estado de conservación. Aunque los peces ayunan una vez a la semana se gastan muchos kilos de comida para todos los animales. Como curiosidad, los peces tropicales comen algas en su hábitat natural pero aquí se les sustituye por vegetales: espinaca, zanahoria, pimiento y les encanta.

Además, el Oceanogràfic es un punto importantísimo para la recuperación de las tortugas que llegan enfermas o heridas por trasmallos de pescadores u otro tipo de accidentes. Entonces se trasladan hasta el centro para su recuperación. En ocasiones y para las investigaciones biológicas, se decide colocar en algunas tortugas un marcador satélite en su caparazón para que después de su suelta en mar abierto, se les pueda realizar un seguimiento cada vez que salen a respirar. Se ha constatado que algunas han llegado a Túnez, incluso más lejos. Hasta que no están recuperadas no se les da el alta”.

Víctor Sánchez es responsable de leones marinos. Destaca el proyecto de investigación que se ha iniciado en Estados Unidos trabajando con animales en un entorno militar para detección de objetos. “Se trata del rescate de personas con leones marinos, es la primera vez que se ha planteado hacer. Consiste en utilizar los leones marinos para, por ejemplo, acercar una línea de vida a una persona con dificultades en el mar porque lo que un león marino hace en muy poco tiempo, a una persona le cuesta mucho más e incluso puede poner en riesgo su vida.” La idea se les planteó a varias entidades y actualmente la UME está interesada en el proyecto, aunque está en proceso embrionario, esperan que el proyecto sea viable.

En las profundidades del Oceanogràfic

En la zona de belugas se encuentra Kylu, la primera beluga del mundo nacida en cautividad y cuyo caso supone todo un hito en la investigación sobre esta especie desde incluso antes de que naciera.

Hay mucha dedicación fuera de los ojos del gran público, ellos reconocen que los mejores momentos son los nacimientos cuando viven con la mamá todo el proceso del embarazo. Muchas veces relacionan a los entrenadores con la parte de la exhibición, pero la imagen que tenemos corresponde a un 10% de lo que se ve. El resto lo dedican a sesiones de juego con los animales y entrenamiento que tienen como objetivo proyectos de investigación y los chequeos veterinarios.

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