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MUSEO GUERRA CIVIL (Crónica)

Teruel se enfrenta al reto de levantar el museo sobre la Guerra Civil

Elisa Alegre

  • Agencia EFE

Elisa Alegre

Teruel tiene el "dudoso honor" de haber sido la única capital de provincia "martirizada por ambos bandos" durante la Guerra Civil, martirio que sufrió especialmente la población civil. Como un "rasgo de valentía", el Gobierno de Aragón ha asumido el reto de levantar en esta pequeña ciudad el que será el primer museo que aborde el conflicto en su conjunto.

2018 es el 80 cumpleaños de la Batalla de Teruel, el triste episodio que llevó el nombre de la ciudad a las portadas de los periódicos de todo el mundo.

Los violentos y destructivos ataques contra la población entre el 15 de diciembre de 1937 y el 22 de febrero de 1938 marcaron el devenir de la contienda, al tiempo que provocaron un sufrimiento entre la ciudadanía, cuya voz quiere escucharse ahora en este futuro museo.

Por ello, el proyecto se concibe desde la perspectiva de la población, según sus promotores, superando la idea de memorial del anteproyecto en el que se basaba inicialmente para completarse con la de un centro para contar la historia.

"No es fácil pensar este museo", reconoce el director del proyecto, el profesor de la Universidad de Barcelona, Joan Santacana, que ya elaboró hace más de diez años la primera propuesta.

Como ha ocurrido en otros países que han afrontado la revisión de su propio pasado en un museo, el reto consiste en contar historias de "gente que ha muerto, que ha sufrido", lo que es "un rasgo de valentía".

Teruel lleva años dando vueltas a esa idea que ahora, gracias al impulso del Gobierno de Aragón, parece que se convertirá en realidad si, tal y como ha anunciado, salen próximamente a licitación las obras por 8,7 millones de euros, lo que haría que se empezara a construir el próximo año.

Contará con un edificio de 3.500 metros cuadrados, estructurado en tres plantas -la de entrada subterránea para recordar las trincheras que tanto peso tuvieron en esta guerra-, que, a su vez, albergarán una exposición fija, otra temporal y un auditorio, espacios para desarrollar actividades culturales y un amplio jardín donde exponer piezas más grandes y también como memorial.

"El museo ha de ser el guardián de las memorias", remarca Santacana, que ha hecho "el índice" de lo que debe ser el museo, aunque el discurso narrativo que contará este periodo histórico se construirá con muchas voces.

La batuta de este discurso la llevará Javier Paniagua, catedrático de Historia por la UNED y presidente de una comisión de expertos que cuenta, entre otros, con Paul Preston, Helen Graham, Stanley G. Payne, Alberto Sabio y Eloy Fernández Clemente.

"Hay museos sobre la guerra, pero hay pocos museos que recojan las guerras civiles", explica Paniagua, pues se trata de guerras que "siguen contando en nuestra memoria", y abordar el mundo desde las memorias individuales tiene sus dificultades.

Por ello, en un proyecto como éste, "la narración siempre tendrá dificultades", reconoce el experto, lo que les ha llevado a tratar de "combinar personas con distintos criterios interpretativos de la guerra".

Así que el reto de los expertos es "aunar todas esas narraciones con una narración asumida por una gran mayoría".

Un museo en el que habrá objetos que contarán la historia, la militar por supuesto, pero sobre todo la perspectiva civil, que es "el enfoque de todos los museos de la guerra moderna en Europa", destaca Santacana.

Si no, "¿cómo se hubiera podido reconstruir Europa?", se pregunta.

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