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GOYA GRABADO (Previsión)

Recuperado un estampado inédito de Goya que mezcla dos grabados de paisajes

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha adquirido un estampado inédito de Goya en el que, por error, se unen la mitad de dos matrices distintas de los dos únicos grabados de paisajes que hizo el pintor Francisco de Goya, que se exhibirá en el Museo de Fuendetodos (Zaragoza).

  • Agencia EFE

La Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) ha adquirido un estampado inédito de Goya en el que, por error, se unen la mitad de dos matrices distintas de los dos únicos grabados de paisajes que hizo el pintor Francisco de Goya, que se exhibirá en el Museo de Fuendetodos (Zaragoza).

Se trata de una prueba de estampación inédita y no catalogada hasta la fecha, además de una pieza "singular" y de "extraordinaria rareza", ya que mezcla por error dos paisajes distintos, que curiosamente terminan por encajar en una simetría y proporción casi perfecta, ha explicado el coordinador de Proyectos y Difusión Cultural de la DPZ, Ricardo Centella.

La obra se titula "Paisaje con peñasco, construcciones y cascada" y se cree por los rasgos técnicos que las escenas fueron realizadas a finales del siglo XVIII, de forma coetánea a los famosos "Caprichos" de Goya.

Las técnicas empleadas por el genio de Fuendetodos en estos grabados son el aguafuerte, el aguatinta bruñida y el buril, y en el paisaje aparece una gran roca de proporciones colosales sobre un paisaje de aires tormentosos.

Junto a estos elementos principales se observa una cascada junto a un puente y una presencia humana o animal de tamaño "liliputiense", según Centella.

En general, explica Centella, el pintor aragonés necesitaba series largas para expresarse, como se puede admirar en otros de sus trabajos, pero también se pueden encontrar en su obra otras estampas sueltas y extravagantes, así como una necesidad de formar parejas como recurso retórico, como es el caso.

El grabado fue estampado sobre una hoja de papel que lleva una filigrana de rayitas o puntizones menudos y otros más separados que los cortan perpendicularmente, del fabricante español José Guarro y con unas medidas de 317x450 milímetros.

Además, los ejemplares estampados de esos dos paisajes fueron escasos y prácticamente no se difundieron.

De hecho, posteriormente, cuando Goya creó la serie "Los desastres de la guerra", con motivo de la Guerra de la Independencia, el artista no disponía de las más de 80 láminas de cobre que necesitaba para utilizarlas como matriz en el proceso de estampación, dada también la escasez que generó la contienda bélica.

Así, se vio obligado a reutilizar los cobres utilizados para las matrices de los dos paisajes, que incluso partió en dos para aprovechar mejor los reversos y así grabar varias escenas de la que fue una de su obras cumbre, "Los desastres".

Esta serie no se puso nunca a la venta ni se distribuyó, y la primera edición se realizó en 1863 en los talleres de la Calcografía Nacional de Madrid, que con el tiempo olvidó que en los reversos se conservaban las matrices originales de los paisajes.

Fue entre 1910 y 1917 cuando la Calcografía Nacional revisó la serie y descubrió que detrás de cuatro de ellos había obras que no tenían nada que ver con ellos, que se daban por perdidas, y se estamparon unos pocos ejemplares de los paisajes, los cuales hoy se localizan en cinco museos de todo el mundo.

El que ahora llega a Zaragoza tiene como peculiaridad que el estampador combinó de forma equivocada las mitades de las dos escenas, de tal forma que cada mitad corresponde a un paisaje distinto.

Probablemente, el error se produjo debido a que el pintor diseñó dos vistas con una roca central dibujada con un cierto eje de simetría, lo que provoca que las matrices pudieran ser intercambiadas y que aun así el resultado final fuera un paisaje con una composición aparentemente correcta.

La estampa debió de realizarse bajo la dirección del maestro Adolfo Rupérez Grima, autor de las mejores ediciones de los grabados de Goya, al que el presidente de la República, Manuel Azaña, encargó reproducciones para conseguir fondos económicos que ofrecer a las naciones que apoyaran la causa republicana en la Guerra Civil.

Posteriormente, pasó a manos de la colección privada del bibliófilo y editor Rafael Díaz Casariego, ya fallecido, y de ahí a otra colección particular, que la ha vendido ahora a la DPZ por unos 15.000 euros, según ha asegurado la responsable de Cultura de la institución provincial, Cristina Palacín.

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