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GUITARRA FLAMENCA (Entrevista)

José Antonio Rodríguez, el "guitarrista azul" que le contaba chistes a Maluma

Juan Velasco,Córdoba, 9 jul (EFE).- El guitarrista José Antonio Rodríguez, que acaba de editar el disco El guitarrista azul, cuenta que durante una estancia en Las Vegas coincidió varias veces en el ascensor del hotel con un cantante colombiano al que le contó varios chistes, y que un tiempo después se enteró de que aquel joven era una estrella de la música llamada Maluma. ,La anécdota sirve bien para describir al que es uno de los guitarristas flamencos más importantes de la época contemporán

  • Agencia EFE

Juan Velasco

El guitarrista José Antonio Rodríguez, que acaba de editar el disco El guitarrista azul, cuenta que durante una estancia en Las Vegas coincidió varias veces en el ascensor del hotel con un cantante colombiano al que le contó varios chistes, y que un tiempo después se enteró de que aquel joven era una estrella de la música llamada Maluma.

La anécdota sirve bien para describir al que es uno de los guitarristas flamencos más importantes de la época contemporánea, y a un trabajador incansable, que ya hace 15 años le contaba también chistes al guitarrista y compositor cubano Leo Brouwer, quien, según recuerda, le sugirió que metiera una morcillita cómica en sus composiciones, incluidas las más dramáticas, como es el caso de El guitarrista azul.

Es una época azul, la de Picasso, que yo identifiqué como propia y familiar a la hora de hacer música, y que refleja una serie de sentimientos como incomprensión o melancolía, explica en una entrevista con Efe Rodríguez (Córdoba, 1964) sobre su última grabación.

Esta se recogió hace tres años en el Gran Teatro cordobés, en unas sesiones con la Orquesta de Córdoba que dirigió Michael Thomas, y que ha visto la luz por la insistencia de su ingeniero de sonido, que vio algo ahí.

Así, tras conocer a la directora del sello Moon Moosic -con la que ha editado su disco- y hablarle de esta grabación, acabó enviándosela, una partitura que concibió como una banda sonora de una época triste que Picasso vivió y que ha acabado siendo el sorpresivo noveno trabajo de Rodríguez.

Me he sorprendido dos veces en mi vida, y las dos veces ha sido en el Gran Teatro y con grabaciones en vivo, confiesa el compositor, que recuerda que escribió la partitura en 2001 como un encargo y con la idea de hacer la obra de mi vida, si bien entregó un libreto demasiado denso para el guitarrista que era entonces, que llegó al estreno asfixiado.

En 2015, cuando la retomó, descubrió que él había madurado tanto que ya no le costaba expresar y matizar aquellas composiciones, y recuerda la grabación como un proceso muy sencillo, en tres sesiones de mañana, y bajo la dirección orquestal de un Thomas que trabajó codo con codo con el guitarrista en la traslación musical.

El resultado es un disco íntimo, con una cierta épica intimista, en el que la orquesta actúa de soporte tímbrico y la guitarra refleja el sufrimiento interior de Rodríguez en la época en la que compuso la obra, con la que ha querido reflejar algo casi dramático o que no siempre suele aparecer en la guitarra flamenca.

En este sentido, reconoce que musicalmente es mucho más recurrente y agradecida la tristeza, que el drama se viste mejor, de ahí que no haya podido evitar incluir aquellas morcillitas cómicas que le sugería el maestro Leo Brouwer.

Es parte de la vida. Todo el mundo cuenta un chiste en un velatorio, reflexiona Rodríguez, cuyos dos últimos discos tienen un tono solemne y casi de despedida, y coinciden además con su nuevo cambio de destino y su mudanza a Los Ángeles, un sitio al que acude regularmente a trabajar, pero en el que, gracias a este disco y a su nueva compañía, ha decidido instalarse una temporada.

Con un mercado, el de la música latina, prácticamente eclipsado por el fenómeno del reggaeton, Rodríguez no puede evitar recordar la anécdota con Maluma, antes de plantear el reto de hacer un reggaeton con guitarra, por puro divertimento.

No sé qué nivel de cultura tiene el que opina que el reggaeton puede acabar con la música, puesto que hay música para bailar y música para pensar, sostiene el guitarrista flamenco, que zanja de paso otro debate, el de que nuevos artistas españoles como Niño de Elche o Rosalía sean renovadores del flamenco.

En este ámbito, Rodríguez es bien claro: Yo, que puedo hablar desde el punto de vista de un músico flamenco, no considero que Rosalía sea una artista flamenca, zanja el guitarrista, antes de aclarar que esta cuestión no le parece ni bien ni mal.

En cualquier caso, advierte de que hay un vínculo que une a toda la música tradicional, una misma conexión, que permite a los buenos artistas tocarla sin preparación.

Yo recuerdo que hace unos años toqué con Astor Piazzolla en un camerino. Él hizo una milonga argentina y yo hice una milonga flamenca, recrea el guitarrista, para el que la música, como la vida, es pura tragicomedia.

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