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JAMES HOLLAND (Entrevista)

Holland desmonta mitos de la II Guerra Mundial en "El auge de Alemania"

Jose Oliva

  • Agencia EFE

Jose Oliva

El historiador británico James Holland desmonta algunos de los mitos comúnmente aceptados sobre la II Guerra Mundial en su último ensayo, "El auge de Alemania", en el que demuestra que "el ejército alemán no era tan eficiente ni estaba tan mecanizado como el resto".

En una entrevista con Efe, Holland señala que "gran parte de la II Guerra Mundial es un mito, en parte por culpa de los ingleses".

El historiador menciona algunos de esos mitos, como que "las tropas alemanas tenían las mejores armas y los soldados alemanes eran los mejor preparados, o que los británicos se enfrentaron en el verano de 1940 en la Batalla de Inglaterra a una lucha entre David y el Goliath nazi", una metáfora que no tenía ningún sentido.

"En 1940, Gran Bretaña es todavía un gran imperio, tiene una gran armada y el acceso al 85 % de los barcos mercantes del mundo, que le podían proporcionar mano de obra, recursos y combustible; y cuando el Reino Unido declara la guerra a Alemania también lo hacen Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica e India, por tanto, es ingenuo pensar que Gran Bretaña estaba sola ante Alemania".

Lamenta Holland que en los últimos 60 años historiadores y narradores se han centrado solo en los niveles estratégico y táctico, y se han desentendido del nivel operativo, centrado en la economía y la logística necesarias para la guerra, que da "un retrato diferente del conflicto".

Muchos piensan, advierte Holland, que el número de soldados está relacionado con la importancia estratégica de la batalla, pero no son ideas que vayan asociadas: "En Guadalcanal, una de las batallas más importantes en el Pacífico, participó un número de soldados relativamente pequeño, pero a nivel estratégico fue determinante".

"El tamaño no es importante a nivel estratégico", sostiene, pues "cuanto más soldados participan en el campo de batalla se pierde más eficiencia" y, en cambio, británicos y estadounidenses optaron por "potenciar tanto la tecnología como la mecanización", en una estrategia que bautizaron como "más acero y menos carne".

A los nazis, continúa el autor, les habría gustado poner en práctica esta estrategia, pero no tenían ni la fuerza humana ni los recursos y el dinero necesarios.

"Siempre se habla de la gran maquinaria nazi, pero no estaba tan mecanizada", comenta Holland.

En 1939, había 106 italianos por vehículo motorizado, en Alemania 47 personas por cada vehículo motorizado, 14 en Gran Bretaña, 9 en Francia y 3 en EEUU; y un año después los británicos eran la única potencia mecanizada al 100 %.

Cuando Alemania atacó Francia y Holanda en mayo de 1940 lo hizo con 135 divisiones -cada división contaba con 15.000 hombres- de las cuales sólo 16 estaban mecanizadas, mientras que el resto se desplazaban a pie o con carros y caballos.

De hecho, apunta Holland, en la I Guerra Mundial los alemanes utilizaron 1,5 millones de caballos, mientras que en la Segunda recurrieron a 2,5 millones de equinos, que "también consumen combustible, que crece en los campos, que, por tanto, no puedes utilizar para alimentar a las personas, con el consiguiente problema".

Inicialmente, los alemanes intentaban librar "batallas rápidas y cortas", pero cuando se dieron cuenta de que la guerra iba a ser larga, "Alemania se encontró con un problema".

Tradicionalmente, agrega Hollad, se dice que Alemania perdió la guerra en la batalla de Stalingrado, a principios de 1943, pero cree que "Alemania perdió la guerra en 1941 y casi todo estaba decidido al final de la batalla de Inglaterra".

A mediados de junio de 1941, Alemania solo cuenta con un enemigo, Gran Bretaña y todo su imperio; seis meses después, en diciembre, ya tiene tres al sumarse la URSS y EEUU; "y ya no tenía oportunidad de vencer, porque llegados a este punto, la guerra se centra en los recursos y en los avances tecnológicos. Solo algo como la bomba atómica hubiera hecho que Alemania pudiera ganar".

En sus investigaciones, Holland ha comprobado que Alemania estaba a años luz de producir la bomba atómica.

Estima que "sólo hubo un día en el que Gran Bretaña pudo perder la guerra, el 27 de mayo de 1940, pero tuvo más que ver con una diferencia de opiniones entre el nuevo primer ministro Churchill y el secretario de Asuntos Exteriores Lord Halifax, el político más respetado del país, partidario de negociar la paz utilizando a los italianos como intermediarios, pero el "premier" era contrario.

Si Halifax hubiera dimitido, como amenazó, el gobierno habría caído y seguramente se habría aceptado la paz".

Tras la publicación de "El auge de Alemania" (Ático de los Libros), Holland dedicará otros dos volúmene a la invasión alemana de la URSS y lo que ocurrió desde la invasión de Sicilia en 1943 hasta el día de la victoria en 1945.

En paralelo, Holland está grabado una nueva serie documental, "A la caza de los tesoros nazis": "Lo cierto es que todavía no hemos encontrado muchas de las obras de arte robadas, pues sólo en París los judíos vivían en unas 45.000 casas y los alemanes se llevaron todo lo que había en ellas, hasta las bombillas". EFE.

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