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JAZZ SAN SEBASTIÁN (Previsión)

Gregory Porter y Chick Corea, un cierre excepcional para el 53 Jazzaldia

Ana Burgueño

  • Agencia EFE

Ana Burgueño

Sobre el papel, con Gregory Porter y Chick Corea el 53 Festival de Jazz de San Sebastián tenía garantizada una gran clausura. Y así ha sido, porque los dos han ofrecido actuaciones excepcionales, de las mejores de una edición que ha contado con un buen puñado de conciertos sobresalientes.

El broche lo empezó a poner este domingo por la mañana, con un formidable recital, el músico vascofrancés Michel Portal, que antes de tocar recibió en el escenario del teatro Victoria Eugenia el premio Donostiako Jazzaldia de manos del director del festival, Miguel Martín -el otro galardón lo recogió ayer la cantante Mary Stallings-.

Pero el adiós definitivo lo ha dado en la plaza de la Trinidad Curtis Stigers, cantante y saxofonista estadounidense desconocido para el público del Heineken Jazzaldia, que ha animado la despedida con un programa de estándares y versiones de Bob Dylan, Tom Waits y John Lenon, entre otros, además de temas propios, como "I Wonder Why", que lo llevó a las listas de éxitos en los años 70.

La tarde en los escenarios de pago la ha abierto Gregory Porter, al que el Jazzaldia ha seguido en su crecimiento artístico desde 2013, cuando aún no había logrado ninguno de sus premios Grammy. Tras una nueva visita en 2015, el año pasado cerró soberbio en la Trini y hoy en el auditorio del Kursaal ha estado magistral.

Acompañado por una orquesta de jóvenes músicos locales, dirigida por Arkaitz Mendoza, el cantante ha rendido su tributo sinfónico a Nat King Cole. Ha sido parte de un repertorio que ha combinado con títulos de sus trabajos anteriores, como "On My Way to Harlem" y "Be Good", y estándares como "But Beautiful".

El cuidado y mimo con el que ha recogido el legado de Nat King Cole, la envoltura que da a cada uno de sus temas, tanto técnica como emocionalmente, con ternura, delicadeza, contención y swing cuando hace falta, es impresionante.

El público lo ha llegado a aplaudir en pie incluso antes de la despedida, cuando había interpretado ya "Mona Lisa", "Nature Boy", "Quizás, Quizás, Quizás", "L-O-V-E" y "The Lonely One", todas ellas incluidas en su disco homenaje al músico que tan fundamental ha sido para él desde niño.

De ese álbum, "Nat King Cole & Me", ha elegido además "When Love Was King", un tema propio con el que homenajea al cantante y pianista y en el que parece poner toda su alma cuando lo interpreta. Pura belleza.

Chip Crawford (piano), Jahmal Nichols (bajo), Emanuel Harrold (batería) y Tivon Pennicott (saxo tenor) forman el cuarteto que han viajado con él y que ha tenido sus espacio en un "Musical Genocide" de largo desarrollo, espléndido igualmente.

La experiencia del directo con Porter la ha vivido hoy un auditorio al completo, que tras "Smile" ha podido escuchar en los bises su "Liquid Spirit" y un sentido "Hey, Laura".

Y del Kursaal a la Trinidad, el escenario de la Parte Vieja, donde Chick Corea, ha regalado otra actuación tremenda, con el apoyo del batería Dave Weckl y del contrabajista John Patitucci que ha estado inconmensurable.

Corea, que ha hecho de todo y ha visitado el Jazzaldia casi una decena de veces y con múltiples formaciones, eléctricas y acústicas, ha optado esta vez por dos colaboradores habituales para dejar constancia de que la edad no frena la vitalidad creativa. Porque tiene ya 77 años, aunque no lo parezca en ningún sentido.

Ha habido momentos intensos, profundos, ha habido energía y fuerza expresiva, ha mezclado a Scarlatti con el musical de Broadway, ha tocado "In a Sentimental Mood", de Duke Ellington, y ha jugado con el público, con las notas de "El concierto de Aranjuez" de Joaquín Rodrigo, que ha alargado un poco más como prólogo de su tema "Spain", con el que ha concluido.

Por la mañana, Michel Portal, tras recoger su premio, se encargaba de suplir con creces sus tres décadas de ausencia del Jazzaldia, con una actuación de notable exquisitez, en la que también ha recordado a Duke Ellington.

El músico de Bayona ha intercalado clarinetes en compañía del saxofonista Émile Parisien y el acordeonista Vincent Peirani, quien ha dedicado al maestro una composición propia, un vals de bellísimo resultado, al igual que el resto de temas, muy en especial uno extraído de la banda sonora que Portal firmó para "Max, mon amour", de Nagisa Oshima.

Mañana toca balance. El director del Festival hará repaso a una edición que ha sumado más de un centenar de conciertos.

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