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LIBROS ILUSTRACIÓN (Entrevista)

"Árboles", un canto de amor ilustrado a las plantas más grandes del planeta

Pilar Martín.,Madrid, 6 ago (EFE).- Aunque estemos acostumbrados a verlos a nuestro alrededor no solemos pararnos a admirar y reflexionar sobre importancia que los árboles tienen en nuestra vida. Conscientes de esto, el ilustrador Piotr Socha y el biólogo Wojciech Grajkowski nos lo recuerdan en el libro ilustrado "Árboles".,Son muchas las obras que hay escritas sobre las "plantas más grandes de la tierra", sí, según afirma a Efe el polaco Socha -autor también de "Abejas"- pero en este trabajo (p

  • Agencia EFE

Pilar Martín.

Aunque estemos acostumbrados a verlos a nuestro alrededor no solemos pararnos a admirar y reflexionar sobre importancia que los árboles tienen en nuestra vida. Conscientes de esto, el ilustrador Piotr Socha y el biólogo Wojciech Grajkowski nos lo recuerdan en el libro ilustrado "Árboles".

Son muchas las obras que hay escritas sobre las "plantas más grandes de la tierra", sí, según afirma a Efe el polaco Socha -autor también de "Abejas"- pero en este trabajo (publicado por Maeva) lo que han pretendido es ir más allá y desgranar casi hoja por hoja todo lo que han supuesto, suponen y supondrán en nuestro día a día.

"Producen oxígeno y son una parte fundamental en nuestro medio ambiente, son las plantas más grandes de la tierra, algunos de ellos son más altos que los rascacielos, ¡y algunos viven más de 5000 años!", destaca Socha sobre este libro de dos vertientes, una biológica, aportada por Grajkowski, y otra visual, la que le ha dado el ilustrador.

Así, en "Árboles" los autores se detienen en contar cuáles son los más altos del planeta -una secuoya roja con 115,6 metros que se encuentra en California- cuál es el más grueso - el llamado Árbol de Tule de México con un diámetro de tronco de 41 metros- o cómo los vehículos primitivos - las embarcaciones de Colón o el caballo de Troya- también fueron construidos gracias a estas plantas.

"Hace veinte años visité el Parque Nacional de Yosemite (California, EE.UU.) y vi las secuoyas por primera vez. Me sentí como un gnomo al lado de tal gigante. Miles de ellos fueron talados en el siglo XIX durante la Fiebre del Oro y ahora solo quedan un 4% de las que había. Puede que volvamos a ver de nuevo un bosque de secuoyas si esperamos pacientemente unos tres mil años", reflexiona.

Tras "miles de horas" delante del ordenador (16 horas al día durante dos años) Socha y Grajkowski se detienen también en explicar qué es un baobab, donde crece, en qué se basa el arte de los bonsáis, cómo podemos saber la edad de un árbol según los anillos de su tronco o donde encontrar los más viejos del mundo (como el Old Tjikko de Suecia, con 9.550 años).

Y lo hacen no solo a través de las complejas y realistas ilustraciones, sino también a través de los textos de Wojciech que "ayudan a entender al lector cómo funciona la naturaleza", así como describen de forma muy sencilla procesos muy complejos como el crecimiento de los protagonistas del libro.

Según recuerda Socha, su amor por los árboles viene de niño, cuando pasaba mucho tiempo en el campo en la granja que su abuela tenía cerca de Varsovia, "junto a un gran bosque".

"Necesito estar en contacto con la naturaleza tanto como me sea posible, pero, por desgracia, vivo en el centro de Varsovia. Los bosques son muy inspiradores y misteriosos para mí, y ya sabéis lo inspiradora que era la naturaleza también para unos de mis arquitectos favoritos, Gaudí: puede apreciarse en todas sus brillantes obras", asegura.

Pero, según lamenta, solo ha visto "en fotos" la mayoría de los árboles que ha dibujado y ama, y quizá por eso le resulta imposible tener un favorito.

"Me encantan los árboles grandes y antiguos, también los robles. El Gran Banyan (una higuera de Bengala que se encuentra en la India) me parece extraordinario, igual que los baobabs. He visto muchos árboles que parecen auténticas esculturas; algunos de ellos tienen una apariencia muy dramática, como si los hubiera esculpido el viento soplando muy fuerte en la costa", expresa.

Eso sí, el ilustrador bromea que espera ver "tantos como sea posible", y por eso desea que "aún no haya empezado a crecer" el árbol que se use para construir su "ataúd".

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