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TOROS | La terna, por encima de la corrida

Dos clásicos de San Isidro

El sexto festejo de la Feria de San Isidro se vivió con escasa pasión por culpa de la lluvia y de la mansa corrida del Puerto de San Lorenzo.
El momento de mayor peligro lo vivió López Simón en...
El momento de mayor peligro lo vivió López Simón en el primer toro. LAS-VENTAS.COM
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Madrid, martes 14 de mayo de 2013. 6 de Feria. Tres cuartos de plaza. Toros del Puerto de San Lorenzo, desiguales de presentación y hechuras. Mansos. Manejables el  cuarto, pero venido a menos, el quinto y el sexto. Cid, silencio en ambos. Daniel Luque, silencio y saludos. López Simón, saludos tras aviso y silencio tras aviso.Con la llegada de la víspera de la fiesta del Santo Patrón de la Villa y Corte llegaron dos clásicos a la Feria de San Isidro. Por un lado la lluvia, que para eso el Santo es el patrón de los labradores. Y por otro, la habitual mansada del Puerto de San Lorenzo. No fallan a su cita anual con Las Ventas.Por ello, la sexta del abono isidril tuvo pocos argumentos. Sólo detalles sueltos  en una tarde que nunca rompió. La faena mas cercana al triunfo la firmó El Cid en el cuarto. Vio podibilidades el de Salteras pese a las protestas que le cayeron durante el brindis. Y el toro respondió en el inicio de faena, embistiendo con buen son y transmisión. El Cid volvió a recordar por momentos a ese torero que cuajaba los toros al natural, hilvanando tres tandas entonadas por ese pitón. Después llegaron las dudas, cambió de pitón el sevillano y todo se fue diluyendo. Tampoco acertó con la espada El Cid.La lidia del primer toro de El Cid fue un simulacro. El toro, inválido absoluto, debió volver camino de los chiqueros, pero el inefable don Julio Martínez y sus problemas con los colores de los pañuelos hizo que el lisiado del Puerto se mantuviese en el ruedo. Así qué la faena de El Cid se vivió con las lógicas protestas de los tendidos cada vez que el toro rodó por los suelos. Albergó alguna esperanza de lucimiento la faena de Daniel Luque al segundo tras una buena tanda al natural. Pero el toro empezó a gazapear y a meterse por dentro, lo que hizo que la faena entrase en barrena.Con los cielos abiertos de par en par y cayendo agua a mares transcurrió la faena de Luque al quinto, animal manejable pero al que le faltó mayores dosis de raza para que lo realizado por el sevillano calase con mayor emotividad. Hubo buena expresión en el torero en redondo y al natural. Pero con los aficionados en retirada, la valoración del conjunto quedo reducida a una ovación final.A punto estuvo de durar un suspiro la tarde de confirmación de López Simón en el que abrió plaza. Tras la ceremonia y el brindis a José Luis Maganto, su hombre de confianza, Simón quiso iniciar faena por estatuarios. Embistió fuerte y con poder el del Puerto, que no obedeció al toque de la muleta y arrolló al madrileño, que salió volando por los aire. Visiblemente conmocionado, Simón se hincó de rodillas después en lo medios para trenzar una vibrante tanda en redondo. Corrió con temple y largura la muleta para arrancar los primeros olés. Algo que no se repetiría después por la nula condición del toro a embestir por derecho. Firme y resuelto, López Simón quiso torear como si fuese bueno a un animal que se defendió. Con los tendidos semivacíos por la lluvia salió el sexto, otro toro ayuno de casta con el que López Simón lo intentó a base de disposición y firmeza. Se movió con mejor aire por el pitón izquierdo y por ahí llegaron los muletazos más conseguidos de la faena del madrileño.