PATRIMONIO

Concluyen las obras de la Casa de los Irurita, próxima sede de la Fundación Lorquimur

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COPE LORCA

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:00

Tras más de tres años de obras, han concluido los trabajos de restauración de una de las mejores casas solariegas que perduran en la ciudad de Lorca. Se trata de un edificio iniciado a mediados del siglo XVI en el que trabajaron importantísimos maestros y canteros como Jerónimo Quijano o Domingo de Plasencia, que se encontraban por entonces en Lorca dirigiendo la construcción de la Colegiata de San Patricio. El encargo inicial fue de Sancho Martín Leonés, perteneciente a una de las familias más importantes de la Ciudad, si bien el escudo sobre la portada parece pertenecer al linaje de Alonso del Castillo, colocado a finales del XVI cuando el maestro Lorenzo de Goenaga remodeló por primera vez el edificio.

El inmueble quedó muy afectado por los terremotos de mayo de 2011 e incluso llegó a decretarse su ruina. Un proyecto de intervención redactado por el arquitecto Juan de Dios de la Hoz, no sólo desaconsejaba la demolición, sino que proponía la restauración completa, en base a los elementos que atesoraba y a las posibilidades técnicas de recuperación estructural.

Tras los primeros análisis que confirmaron su valor documental, histórico, artístico y arqueológico, se iniciaron los trabajos para recuperar su estructura de muros de carga de sillería, mampostería y ladrillo, así como el descubrimiento de todos los forjados y cubiertas de madera que se encontraban ocultos. De hecho, las viviendas se organizaban alrededor de un lucernario con cuatro columnas y una galería en cada planta, pero esta estructura resultó no ser un patio central, sino una gran estancia situada justo en el eje del edificio y que estaba cubierta en todas sus plantas por grandes vigas de madera, viguetas, cintas y saetinos. Sobre la crujía de la fachada en la planta alta, ha aparecido un extraordinario mirador con pilastras de ladrillo tallado y cubierto por una artesa de madera. Estas interesantísimas columnas de ladrillo que definían los huecos de fachada no eran balconadas, sino una loggia completa de lado a lado, cubierta por una armadura de cuatro paños con escudetes en los lados menores, ochavada y esviada, de par y nudillo con tirantes y limas simples y cuadrales sin aguilón. Algo similar se ha producido con otras armaduras de madera que sí se conocían, pero permanecían prácticamente ocultas y en muy mal estado y que tras la intervención, quedan a la vista ya recuperadas.

Se ha conseguido con ello devolver a este Palacio urbano una categoría que había perdido, con grandes salas cubiertas con armaduras de madera de enorme calidad, algunas de ellas conservadas de forma casi “milagrosa”, como por ejemplo las del techo de las plantas baja y primera de la crujía Oeste. Estas presentaban gravísimos problemas de estabilidad, pero han podido mantenerse gracias a las técnicas de reparación a base de prótesis de madera encoladas, que permiten que entren de nuevo en carga y funcionen como un forjado normal. En muchas de sus paredes se han podido documentar restos de arcos, hornacinas, puertas, sillerías talladas, así como pinturas que representan barcos, parejas de soldados a pie en acción de combate con espadas, personajes ataviados con vestidos y decenas de graffitis incisos.

Esta mañana se ha realizado una visita al edificio para su presentación a los diferentes medios de comunicación, en la que han estado presentes, la concejal de Cultura de Lorca, Dña. Mª Angeles Mazuecos Moreno, así como el Director General de Bienes Culturales de la Región de Murcia D. ‎Rafael Gómez Carrasco y el gerente de Lorquimur, Ginés Méndez. Esta visita servirá para mostrar las intervenciones llevadas a cabo por la empresa Lorquimur, basadas en datos históricos y científicos, con aplicación predominante de materiales y técnicas tradicionales y una decidida apuesta por la multidisciplinareidad en los diferentes profesionales: canteros, carpinteros, restauradores, arqueólogos, etc.

A partir del día 17 con su apertura oficial, la Fundación Lorquimur ocupará la planta alta del inmueble, con el objetivo de dotar a la Ciudad de unos espacios destinados a la promoción y difusión de las actividades relacionadas con las Bellas Artes, la Cultura y la conservación de los Bienes del Patrimonio Arquitectónico.

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