Vitoria, pionera en intervención precoz en casos de violencia de hijos a padres

En dos años ha atendido a 38 menores agresores y acaba de editar un manual reclamado por otras instituciones.

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La violencia de hijos a padres es un problema creciente, invisible y que cuesta abordar. Para ayudar a las familias afectadas el Ayuntamiento de Vitoria puso en marcha hace dos años, en marzo de 2017, un programa de intervención precoz que trabaja con los menores agresores y sus progenitores (PLINA). 38 han sido atendidos hasta ahora con un nivel de satisfacción muy alto. Se crean grupos de trabajo, se empezó con 5 y este año habrá que ampliarlo a 7, y se realiza un seguimiento al inicio, al acabar y a los seis meses. Se les inculca la habilidad de la autoridad a unos, del respeto y la empatía a otros. Se trata de un programa que no tiene referente a nivel nacional ni internacional por lo que ha suscitado mucho interés en el resto del Estado. Por ello, el Consistorio vitoriano ha elaborado un manual pionero que puede ayudar a otras instituciones.

Llamativo crecimiento

Peio López de Munain, concejal de Políticas Sociales, ha advertido que “la violencia filioparental es un problema de tal magnitud que incluso puede derivar en la interposición de denuncias, lo que supone el reconocimiento de la imposibilidad de solucionar esta situación en el ámbito familiar”. En este sentido, en el último año y medio la Policía Local ha registrado 29 casos de violencia de hijos a padres; 8 de ellos protagonizados por menores de 18 años, en quienes se centra el programa.

Su metodología se basa en una intervención a tres niveles: hijos e hijas; padres y madres y, por último, familias. En los adolescentes se fomentan habilidades sociales, conductas de autocontrol y empatía para prevenir actitudes violentas. A los padres y madres se les dota de habilidades para restablecer su autoridad, de tal manera que puedan manejar las conductas agresivas de sus hijos e hijas; y en la familia se fomentan interrelaciones positivas para crear un clima de respeto y afecto.

Resultados

De esta metodología, recogida en una publicación que servirá de guía y consulta, han participado por ahora 119 personas: 38 adolescentes con conductas violentas -con una edad media entre los 14 y 15 años-, 62 progenitores y 19 hermanas y hermanos. Loli García, responsable municipal de Infancia y Adolescencia, destaca que se trata de un “manual pionero”. Los resultados están siendo muy positivos: han disminuido las conductas violentas de los hijos e hijas hacia sus progenitores y se ha reducido la sintomatología depresiva.

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