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El acusado confiesa que trozeó a su amiga porque le “enervó”

El juicio al descuartizador de Vitoria comienza con su espeluznante testimonio. La mató por un microondas y bromeó “con haber tirado unas piernas al río”.

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 16:09

Txema Cantero (46 años), acusado de asesinar y descuartizar a su amiga Marga Martínez (60 años) en junio de 2016, ha confesado todo tipo de detalles lo sucedido en un testimonio espeluznante y carente de emociones. Ante la atónita mirada del jurado popular ha afirmado que la mató a golpes con una maza porque le “sacó de quicio” durante una discusión por un microondas, él decía que se lo había prestado y ella que se lo había dado. Fue la amenaza de Marga de que no iba a volver a ver a su perro ni a su novia, según ha relatado, la que le "enervó" e hizo que se pusiera violento de nuevo y volviera a golpearla desde las piernas hasta la cabeza, donde se habría producido la herida mortal. Ha asegurado que ese día había bebido entre 8 y 10 cervezas, había fumado 12 o 15 porros de cannabis tomados varios tranquilizantes.

El acusado ha contado que tras ver que había muerto, estuvo dos días pensando qué hacer. Al final optó por seccionar el cuerpo de su víctima por “miedo” y para que no le "pillaran". Ha descrito que le cortó la cabeza primero para evitar pensar que estaba descuartizando a una persona. Como no tenía carné de conducir ha indicado que decidió deshacerse del cuerpo llevando sus restos a pie hasta el río Zadorra, donde fueron encontrados junto a las herramientas que utilizó para descuartizarla en su casa. Lo hizo en varios viajes y en uno de ellos ha explicado que paró a tomar algo en un bar y alguien le advirtió de que salía sangre de su maleta. También ha relatado que, tras llevar los ocho restos en los que dividió el cuerpo, comentó durante varios días a su entorno lo que había hecho. Como no le creían se convirtió en una "broma macabra”, decía “que había tirado unas piernas al río”.

Fueron las bromas las que llevaron a una persona a alertar a la Ertzaintza. Cuando los agentes se personaron en su casa el 20 de junio, confesó y colaboró con ellos. La Fiscalía pide para él 20 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía, mientras que su defensa considera los hechos un homicidio y reclama 5 años de internamiento en un centro psiquiátrico. Pide que se tengan en cuenta los atenuantes de enfermedad mental, confesión y reparación del daño, ya que intentó suicidarse en prisión para “pedir perdón” a Marga, con dos hijos, un año después del suceso. El juicio continúa mañana con los testigos y se prolongará hasta el día 20.

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