Mikel Izquierdo, catedrático de la UPNA, revela la clave del ejercicio de precisión y explica la dosis exacta para tratar enfermedades: "Perder fuerza es perder independencia y calidad de vida"

El catedrático de la UPNA explica por qué caminar no es suficiente y cómo la fuerza se convierte en el pilar para tratar la diabetes, la hipertensión o la fragilidad

Mujer haciendo ejercicio
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Mikel Izquierdo, de la UPNA, habla del ejercicio de precisión

Alberto Sanz

Pamplona - Publicado el - Actualizado

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El ejercicio físico ha dejado de ser una simple recomendación para estar en forma y se ha convertido en una herramienta clínica avanzada. Así lo explica Mikel Izquierdo, catedrático de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) y jefe de investigación en NavarraBiomed, quien defiende el concepto de ejercicio físico de precisión. Este enfoque busca transformar la actividad física en un tratamiento médico, con una prescripción individualizada para cada paciente y patología.

Dejar de recetar ejercicio 'a ojo'

El experto lo define como el paso fundamental de "dejar de recomendar ejercicio a ojo y pasar a prescribirlo como un tratamiento con la dosis adecuada para cada persona y para cada problema de salud". Según Izquierdo, al igual que no todos tomamos el mismo antibiótico, no todos deberíamos entrenar igual. El ejercicio de precisión se basa en "evaluar, individualizar y monitorizar qué puede hacer esa persona hoy, qué necesita mejorar, qué riesgos tiene y cómo progresa".

Este cambio de paradigma responde a una pregunta clave: "¿qué ejercicio, cuánto, cómo y con qué progresión para esta persona concreta?". Mientras que moverse más y caminar es una recomendación básica de salud pública para reducir el sedentarismo, la prescripción clínica es "otra liga". Implica seleccionar el tipo de ejercicio (fuerza, aeróbico, equilibrio), ajustar la intensidad y el volumen y, sobre todo, fijar objetivos medibles como controlar la tensión o reducir el dolor.

Hombre haciendo ejercicio

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La fuerza, el pilar para la diabetes, la hipertensión y la fragilidad

Para una persona con diabetes tipo 2, Izquierdo es claro: la prioridad número uno es el entrenamiento de fuerza. "La fuerza va a ser el pilar, 2 a 3 días por semana, con ejercicios multiarticulares", afirma, basándose en estudios que demuestran mejoras en la sensibilidad a la insulina y reducción de grasa visceral. Este trabajo debe complementarse con ejercicio aeróbico y una monitorización de la glucemia para coordinarlo con el tratamiento médico.

En el caso de la hipertensión, el cardio no es la única respuesta. El catedrático de la UPNA señala que la evidencia actual apoya "un paquete más completo" que incluye el trabajo de fuerza bien diseñado, ya que "mejora muchísimo la función vascular". También menciona los ejercicios isométricos, siempre bajo supervisión profesional para controlar la intensidad y evitar picos de tensión arterial.

Perder fuerza es perder independencia y calidad de vida"

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Mikel Izquierdo subraya la importancia capital de la fuerza en las personas mayores y con fragilidad. Afirma que en este colectivo "perder fuerza es perder independencia y calidad de vida". Un programa bien prescrito no solo trabaja el músculo, sino también el equilibrio y la capacidad de reaccionar, lo que se traduce en una reducción del riesgo de caídas y una mejora sustancial de la autonomía.

Afrontar el dolor y los errores comunes

¿Y qué ocurre con quienes sufren dolor de rodillas o artrosis? Lejos de ser un impedimento, el ejercicio es un "tratamiento de primera línea", pero debe adaptarse. Izquierdo explica que es clave fortalecer la musculatura que protege la articulación y progresar gradualmente. Además, lanza un mensaje tranquilizador: "dolor no siempre significa daño, a veces es sensibilidad del sistema".

Dolor no siempre significa daño, a veces es sensibilidad del sistema"

Para quienes empiezan, el experto identifica tres errores clásicos: empezar demasiado fuerte, lo que lleva al abandono; hacer solo cardio olvidando la fuerza, y estancarse haciendo siempre lo mismo sin progresar. A esto añade un cuarto error: "no tener un objetivo medible. Sin objetivos no hay tratamiento y no hay actividad".

Finalmente, para aquellos que quieran empezar, Mikel Izquierdo recomienda tres pasos concretos. Primero, ponerse en manos de un profesional de la actividad física. Segundo, empezar con dos días a la semana de trabajo de fuerza y caminar a paso vivo la mayoría de los días. Y tercero, y más importante, progresar y reevaluar: "Si no se sube la dosis, tenemos una dosis insuficiente, y sin la dosis suficiente no vamos a poder mejorar".

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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