La fuerza muscular se revela como el secreto para rejuvenecer el cerebro: "¿Qué fármaco hace eso?"
El preparador físico Javier Angulo explica cómo el ejercicio de fuerza no solo mejora la condición física, sino que también potencia la salud mental y cognitiva

Javier Angulo, sobre la importancia del músculo
Pamplona - Publicado el - Actualizado
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El entrenamiento de fuerza ha dejado de ser una práctica asociada exclusivamente a la estética o a la prevención de caídas en la vejez para convertirse en un pilar fundamental para la salud general y, especialmente, para la salud mental. Así lo ha explicado en COPE Navarra el preparador físico, nutricionista y educador Javier Angulo, quien subraya la profunda conexión entre la fuerza muscular y la salud del cerebro. Según Angulo, la percepción de que las pesas eran solo para culturistas es una idea obsoleta, ya que "la fuerza es determinante en cualquier deporte, y cuando baja la fuerza, tu rendimiento merma".
El músculo como órgano endocrino
La clave de este vínculo reside en que el músculo es el órgano endocrino más grande del cuerpo. Javier Angulo detalla que una persona con una buena masa muscular tiene una mayor capacidad para segregar mioquinas, unas sustancias que "favorecen el funcionamiento de todos los órganos del cuerpo, del hueso, del cerebro, del corazón, del hígado, del intestino". Por ello, asegura que "a mayor secreción de mioquinas tendrás mucho mejor cerebro y mucho menor deterioro cognitivo".
Sin embargo, fabricar músculo no es fácil, y se vuelve más complicado con el paso de los años. Angulo explica que mientras un joven lo tiene más sencillo por sus altos niveles de hormonas anabólicas, en personas mayores el proceso es "más costoso". Se necesita saber "qué ejercicio hacer, en qué dosis y qué comer, con más precisión". Pone como ejemplo el caso de una mujer de 54 años en fase de menopausia: "hay que saber cómo comer, cómo entrenar, cómo dormir y qué suplementos tomar" para lograr ese objetivo.

Mostrando músculo y fuerza
Ganar funcionalidad, no volumen
Angulo insiste en que el objetivo principal no es estético o "ponerse cachas", sino ganar funcionalidad para mejorar la calidad de vida. Acciones cotidianas como "subir las escaleras sin necesitar el ascensor, coger las bolsas de la compra sin problema, andar con velocidad, subir al monte o jugar con tus nietos" son el verdadero fin del entrenamiento. No se trata de cuántos años se viven, sino de cómo se viven, con independencia y autonomía. "Si tú estás en fase catabólica y tienes cualquier acontecimiento, cuidado, tus días están contados a nivel de calidad, al menos", advierte.
Una de las mioquinas más importantes que segrega el músculo al contraerse es el factor neurotrófico cerebral. Angulo enumera sus beneficios: "oxida la grasa, capilariza los tejidos, tiene funciones cerebrales como alta cognición y memoria, mejoras la neuroplasticidad, mejoras la sensibilidad de la insulina, mejora la salud cerebral mejorando multitud de procesos neurológicos como la ansiedad, la depresión, la demencia, los trastornos neurodegenerativos y el estado de ánimo".
¿Qué fármaco hace eso?"
Sobre el músculo
Ante tal abanico de beneficios, el propio experto lanza una pregunta retórica: "¿Qué fármaco hace eso?". Y es que existen multitud de mioquinas como la interleuquina 15, la decorina o la irisina que actúan sobre la grasa, la glucosa o el hueso, convirtiendo al músculo en una auténtica farmacia interna.
Para ilustrar el poder transformador del entrenamiento, Angulo recuerda el caso de José Ramón, un diabético tipo 1 de 54 años que "cuando se caía al suelo en su casa, llamaba al 112 porque no se podía levantar". La primera gran victoria para él fue aprender a levantarse del suelo mejorando la fuerza de sus piernas.
En cuanto se levantó del suelo, ya empezó su primera fase, ya empezó a vivir"
Sobre los beneficios de trabajar la fuerza
La importancia de la supervisión profesional
El preparador físico hace un especial hincapié en la necesidad de contar con asesoramiento profesional. Realizar los ejercicios de manera incorrecta puede ser contraproducente y lesivo. "El ejercicio es muy bueno si lo haces bien", sentencia Angulo, criticando a quienes acaban constantemente en el fisioterapeuta por malas prácticas. "Una sentadilla mal hecha es lesiva, una dominada mal hecha es lesiva, un fondo mal hecho es lesivo", añade.
Finalmente, Angulo diferencia entre el entrenamiento de deportistas de élite y el de la población general. El objetivo para la mayoría no es competir, sino la salud, y el progreso debe medirse de forma individual. "Yo ya no me comparo con nadie, me comparo conmigo mismo, y mis registros de mejora son los míos", concluye, animando a enfocarse en la mejora de las marcas personales como señal de rejuvenecimiento y ganancia de salud.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





