La ciencia desvela el curioso secreto del 'slapshot': por qué los jugadores de hockey golpean el hielo antes que el disco

La clave para uno de los tiros más potentes del deporte no está en el impacto directo, sino en la energía que el palo acumula al flexionarse contra la pista

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Joaquín Sevilla explica en la sección de COPE Navarra de "Ciencia y Deporte" una curiosidad del hockey hielo

Alberto Sanz

Pamplona - Publicado el - Actualizado

3 min lectura9:05 min escucha

El slapshot o tiro bofetada es uno de los movimientos más espectaculares del hockey hielo, pero su potencia esconde un secreto que va más allá de la fuerza bruta. Joaquín Sevilla, de la Universidad Pública de Navarra, ha desvelado en la sección Ciencia y Deporte de COPE Navarra la física que se esconde detrás de este gesto, explicando que la clave no está en golpear directamente el disco o puck.

Un impacto indirecto para sumar energía

La técnica para conseguir la máxima potencia consiste en un movimiento que, visto a velocidad normal, pasa desapercibido. Según ha detallado Sevilla, los jugadores profesionales no buscan el impacto directo. En su lugar, "lo que hace es golpear el hielo, algo así como un palmo antes". Este impacto previo es deliberado y tiene un objetivo claro: flexionar el palo o stick para cargarlo de energía potencial elástica. La destreza del jugador reside en controlar esa distancia y el ángulo del golpe.

Al golpear el disco, se produce una triple suma de fuerzas. Joaquín Sevilla explica que en el impacto final se combinan "toda la que llevabas tú patinando, más la de tus brazos moviéndose respecto de tu cuerpo, más el stick recuperando la flexión". Es decir, la inercia del jugador, la fuerza de los brazos y, de forma crucial, la energía liberada por el palo al recuperar su forma original se unen para propulsar el puck a una velocidad extrema.

Los 3 movimientos se suman en darle la máxima energía al golpe""

Joaquín Sevilla

Físico de la UPNA

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La flexibilidad del 'stick', un factor a medida

Joaquín Sevilla explica en la sección de "Ciencia y Deporte" de COPE Navarra. Esta técnica es la razón por la que los palos de hockey están diseñados con una flexibilidad específica. Los sticks vienen marcados con un número, generalmente entre 85 y 110, que indica su índice de flexión. Este valor representa "cuánto peso tienes que poner en el centro para que se flexe una pulgada". Así, un jugador puede elegir el palo que mejor se adapte a su estilo y fuerza, optimizando la cantidad de energía que puede acumular y liberar.

Un dato curioso, extraído de un análisis con cámaras de alta velocidad, es que la flexibilidad de los palos parece aumentar con el tiempo. Sevilla ha comentado que, al medir sticks ya usados, se comprobó que "en general todos se van a valores un poquito más bajos", lo que sugiere que "con el uso y con el tiempo se van volviendo un poquito más flexibles".

El símil de la catapulta natural

Para ilustrar este principio físico de acumulación y liberación rápida de energía, Joaquín Sevilla ha recurrido a una analogía con la naturaleza: el salto de los saltamontes. Estos insectos no dependen solo de la fuerza instantánea de sus músculos, sino que los usan para flexionar lentamente una parte de su exoesqueleto que actúa como un resorte.

Sus piernas son una catapulta""

Joaquín Sevilla

Físico de la UPNA

Al liberar esa tensión de golpe, consiguen un impulso mucho más potente y rápido de lo que permitiría el músculo por sí solo. De la misma forma, el stick de hockey se convierte en "un muelle" que, al ser "cargado" contra el hielo, libera su energía en un instante para generar un disparo devastador. La flexión del palo permite superar los límites de la velocidad del movimiento humano.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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