Los dos refugiados tuvieron que pasar meses en cárceles libias

"España nos ha permitido renacer", afirman dos refugiados del Aquarius

Dos refugiados de origen sudanés y camerunés, que han llegado a Mallorca, tuvieron que vivir situaciones como estar en la cárcel y ser vendidos como esclavos, para luego cruzar el Mediterráneo sin recursos.

España nos ha permitido renacer, afirman dos refugiados del Aquarius

Nacho Pons

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 15:21

Dos de los 16 refugiados rescatados por el Aquarius que llegaron a Mallorca el 25 de julio han explicado la odisea que vivieron para llegar a Europa.

Omran Osman, un sudanés de 28 años, salió de su casa de Darfur, en 2016, huyendo de la guerra y después de que asesinaran a su padre. Osman atravesó el Sáhara durante 14 días hasta que llegaron a Libia donde le encarcelaron durante 7 meses junto a 57 personas en la ciudad de Cufra.

Su familia vendió su casa y pudo salir de la cárcel, pagando una multa de 14.000 dinar. Viajó a Trípoli donde pudo trabajar en unas pésimas condiciones. Osman pagó 5.000 dinares para coger el billete de una embarcación dirección a Europa, pero no sabía adonde iba.

Pasó 13 horas junto a 120 personas en el mar y después de haber sido rechazados por algunas embarcaciones, se quedaron sin recursos y a la deriva. Un barco libio los recogió, pero como no querían volver a Libia, se lanzó junto a otros al mar, donde fueron rescatados por italianos que los acercaron hasta el Aquarius. Osman no entendía el rechazo de los italianos, pero agradece que España "le haya salvado la vida y le haya hecho renacer". 

Por su parte, Ntouba Japhet, un camerunés de 26 años, con dos hijos de 4 y 6 años, vio que no podía cuidar de su familia y decidió ir a Argelia en busca de trabajo. Sin embargo, mientras cruzaba Níger, una mafias les impidieron el paso y los cogieron como rehenes. Cruzaron el Sáhara y sufrieron palizas hasta que llegaron a Libia en lugar de Argelia, donde fueron encarcelados y vendidos como esclavos.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que no había más remedio que ir hacia adelante.

Logró pagar una embarcación para cruzar el mediterráneo, y estuvieron casi dos días hasta que avistaron el Aquarius mientras su barca se hundía. Según Japhet, había muchos que no sabían nadar ni entendían nada y se pusieron a pelear por alcanzar los chalecos salvavidas, de modo que algunos de los que iban con él, murieron ahogados.

Ambos coincidieron en el Aquarius que les llevo a Valencia y de allí se les envió a Mallorca, donde esperar empezar una nueva vida.

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