Tovar y el Atlético Baleares regalan una de esas noches para recordar a su afición eliminando al Espanyol y jugará ante uno de los de Supercopa

El solitario gol del "pistolero" bastaba para imponerse a un Espanyol al que neutralizó y que apenas creó peligro. Ahora le tocará el Barcelona, Real Madrid, Atlético o Athletic

Los jugadores celebran la clasificación ante el Espanyol
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Atlético Baleares

LUIS BLANCO

Jordi Jiménez

Mallorca - Publicado el - Actualizado

5 min lectura8:53 min escucha

Qué es el fútbol, además de los nervios de cada partido sino darse una alegría de vez en cuando.  Como cuando te dices en un encuentro con la familia o los amigos que "un día es un día", para tomar aquello que sabes que no te conviene, pero la excepcionalidad de una gran ocasión te alegra a darte una pequeña licencia. 

Qué es el fútbol sino la exageración de las emociones y sentimientos de la vida. La alegría desmedida, la tristeza profunda, el enfado exagerado, la incertidumbre sufriente de 90 minutos. En el caso de los equipos modestos o de categoría inferior, ese "un día es un día" es el alegrón por ejemplo ganarle a un equipo de Primera División en la Copa del Rey, la competición en la que todo es posible.

 "La Copa mola" porque pueden pasar cosas como la de este jueves en el Estadio Balear, cuando el Atlético Baleares eliminaba al Espanyol. Un Segunda RFEF bueno, pero de Segunda RFEF, ganando a un Primera. No es la primera vez ni será la última porque es lo que tiene la Copa a un partido en el campo del modesto. 

El Atlético Baleares se regaló una noche mágica, de las que se recuerdan, repitiendo la hazaña de la temporada 2021-22 cuando eliminaba a dos primeras, Getafe y Celta. En una temporada que va bien para los balearicos, con la clara aspiración de ascender a Primera RFEF, a un punto del líder, pero con bajas importantes, no podía hacer Luis Blanco muchas rotaciones para un partido que todos quieren jugar, apenas un par de cambios, el meta Juli o el delantero Axel

El Espanyol ponía un once copero, sin repetir del equipo de la victoria en Vigo pero con Kike García en punta. El equipo de Manolo González no igualó nunca la intensidad de los balearicos, algo que no perdonan los aficionados. Puedes ganar o perder, pero si empatas en los duelos en la intensidad es difícil que un Segunda RFEF te elimine. El Espanyol empezó a un ritmo exasperadamente lento, sólo agitado ocasionalmente por Koleosho, el único que generaba por la izquierda, con buenas incorporaciones de Serrano. El nivel de otros jugadores fue muy bajo, nunca dieron la medida, como el buen Expósito.

Blanco y la cuña de la misma madera.- 

Si para alguien era especial el partido era para Luis Blanco, no por ánimo de revancha, sino por ser ante el equipo de su vida, del que salió tras el ascenso a Primera, algo que no se acabó de entender. Pero nunca una mala palabra de Blanco, quien no para de repetir que ha sido el club de su vida y que tiene mucha gente a la que aprecia en el club. 

El técnico balearico quería sobre todo que el Espanyol no corriera, que el ritmo fuera el que fue, con un 5-3-1-1, Juli en la puerta, como centrales Alejandro, Castell y Pol; carriles para Miguelito y Víctor Morillo; medio para Ulrich, Gerardo y Jofre; Axel Bejarano por detrás de Jaume Tovar. Tanto Tovar como Jofre y Axel fueron generando alguna cosa, pero sobre todo era estar bien ordenados por dentro y que el Espanyol no pudiera contraatacar con Jofre y Koleosho por las bandas y Kike arriba. Tras el 0-0 al descanso, la afición balearica empezaba a creer y pensaba, ¿por qué no? 

Un ambiente para recordar.-

La afición balearica tiene querencia por las noches de Copa del Rey, el partido nocturno ante un Primera les motiva. Si el Estadio Balear tuviera el ambiente que tenía anoche el estadio otro gallo cantaría. Contra el Porreras el domingo será diferente. Anoche sí estaban todas las generaciones presentes, estaban los de siempre, pero también los familiares, los que otros días no van el domingo por la mañana.

Unas 3.700 personas en el Estadio Balear con un ambiente entregado. Había que ver cómo tiraban del equipo. Una afición que empezaba a creer tras el descanso y aún más cuando llegaba el gol cómo no de Jaume Tovar

El pistolero de Sóller aprovechaba un mal despeje espanyolista a centro de Axel Bejarano rozado por Pol, y un balón muerto en el área para el máximo goleador de Segunda RFEF es demasiado regalo. Tovar dice en COPE que tenía la sensación de que iba a marcar y lo cumpió.

A partir de ese gol todo se aceleró, el crono iba rápido para un Espanyol en el que Manolo González empezaba a enviar más soldados al campo, empezaban a salir que si Roberto para jugar con dos puntas, que si Dolan por el otro lado, que si Urko para intentar ordenar etc 

Pero lo más increíble  es que con toda la artillería perica en el campo, no le generó ni una ocasión. El meta Juli apenas tuvo que parar, algún tiro centrado, alguna situación de córner en el área, en un mar de piernas pero poco más. 

Ahora contra un grande.-

El Atlético Baleares lo creyó posible y se dijo, un día es un día, no hay nada que perder, lo festjeó como toca en el Estadio con su gente y ahí se acabó todo. Esta mañana tenían entrenamiento porque el domingo llega el Porreras. Y hay que correr tanto como ante el Espanyol para ganar a un rival en apuros en el derbi mallorquín porque el objetivo es la liga, ascender.

Nadie quiere en el Estadio Balear que las noches alegres de Copa sean mañanas tristes de liga, porque la liga les da de comer y hay que subir a Primera RFEF. Pero por lo pronto a nadie le amarga un dulce. ¿Ante quién ahora? Pol quiere al Real Madrid como seguidor madridista que es. A Tovar le da igual, a Luis Blanco también. Será uno de Supercopa, Real Madrid, Barcelona, Atlético o Athletic.

El martes la respuesta, pase lo que pase, esta noche queda para el recuerdo. 

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