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Tribunales

Ana Enjamio le había dicho a sus compañeros de trabajo que se sentía "agobiada" por su presunto asesino

Varios testigos ofrecen su desclaraciones ante el jurado popular en la segunda jornada del juicio por el crimen cometido en 2016.

El acusado confesó a una amiga común que no podía olvidar a Ana y que si no estaba con él, "tampoco" estaría con su novio.

Juicio Ana Enjamio

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 07:37

Segunda jornada del juicio por la muerte de la joven ingeniera, Ana Enjamio, en diciembre de 2016. En la sede viguesa de la Audiencia Provincial han declarado este martes diversos testigos entre los que se encontraban compañeros de trabajo de la víctima.

En sus declaraciones, han asegurado que Ana les había comentado que se sentía agobiada por su presunto asesino, el único acusado de este crimen, su ex pareja y también compañero de trabajo, César Adrio.

La joven de Boqueixón les había dicho incluso que Adrio no aceptaba la ruptura sentimental y que con frecuencia se presentaba en el lugar donde ella aparcaba el coche o en su domicilio para insistirle en que retomaran la relación.

El testimonio de dos compañeras y amigas de la víctima.

Ante el tribunal de jurado han prestado su testimonio dos compañeras y amigas de la víctima, que han relatado que la joven mantuvo una relación con César Adrio, pero que ésta no se hizo pública hasta que ambos rompieron y el acusado divulgó fotos de ambos juntos.

Fue a partir de esa ruptura, cuando Ana les relató varios episodios en los que el acusado se presentaba en su casa y la amenazaba con "montar escándalo" en la calle si ella no aceptaba bajar a hablar con él.  "Incluso le dijimos que buscara bien en el coche, por si tenía un localizador", han apuntado sus compañeras.

Una de estas testigos afirmó además que le había insistido para que cortase esa relación y, aunque Ana llegó a "bloquear" a César en su teléfono y "no quería que supiera dónde vivía", mantuvo el contacto con él.

“No acabará estando conmigo, pero con Samuel tampoco”.

Otra de de las testigos explicó que, el mismo día del asesinato de Ana, llevó a César al trabajo en su coche y éste le confesó que llevaba tiempo "sin dormir" porque no podía dejar de pensar en la joven y de imaginarla con su exnovio Samuel . con quien había retomado la relación-. "Le dije que tenía que olvidarla, pero me dijo que no podía. Me dijo: 'Ana no acabará estando conmigo, pero con Samuel tampoco", ha recordado, al tiempo que ha explicado que ella misma llegó a sentirse "presionada" por el acusado, que trataba de utilizarla para acercarse a Ana.

Las testigos relataron que, en un momento determinado, durante la cena de empresa en la que acusado y víctima coincidieron, Ana les contó que César la había encerrado en el baño y que "habían forcejeado", hasta que ella logró salir y el acusado "no consiguió lo que quería".

La ropa que vestía el acusado, una de las incertidumbres.

En este caso se han planteado interrogantes acerca de la ropa que César Adrio vestía en la cena (y, supuestamente, en el momento del crimen), ya que esa ropa, según las acusaciones, nunca apareció.

Prácticamente todos los testigos han coincidido en apuntar que el acusado vestía el mismo atuendo: jersey granate, vaqueros, calzado deportivo y una cazadora verde oscura), que no se corresponde con la que se exhibió en la sala, y que fue la entregada por el propio acusado a la Policía.

Durante su declaración, César Adrio. reconoció que el abrigo expuesto no es el que llevaba en la cena, y que lo entregó a la Policía porque la cazadora original se la habían robado cuando volvía a casa después de ese evento y temía que los agentes no le creyesen.

El testimonio de un agente de la Guardia Civil que pasó por el lugar del crimen minutos antes y de un vecino del edificio.

El agente de la Guardia Civil que pasó caminando por delante del edificio momentos antes de que se cometiera el crimen, relató que vio a una pareja en el portal, y escuchó que la chica le decía al chico "que por favor se marchara", aunque ha precisado que "no parecía una discusión", por lo que continuó su camino.

Por otra parte, también ha prestado testimonio un joven vecino del edificio, que escuchó "gritos de una mujer" que decía "¡Mamá, mamá!", pero creyó que era una "discusión" de vecinos y no le dio importancia. Minutos después de esos gritos, entró en el edificio otro vecino, también testigo, que confirmó que, al llegar, observó gotas de sangre desde la puerta hasta el fondo del portal, donde descubrió el cadáver de Ana Enjamio, sobre "un enorme charco de sangre".

La declaración de otros testigos

La responsable de Recursos Humanos de la empresa en la que trabajaban víctima y acusado, ha definido a César Adrio como una persona "bastante machista y misógino". De hecho, ha afirmado que, tan pronto la Policía le confirmó lo que había pasado, dirigió sus sospechas hacia el acusado y dio su nombre a los investigadores.

Además, esta testigo explicó que, durante la cena, uno de los directores de la empresa le contó que había estado hablando con ela cusado y que éste le había confirmado que se había separado de su mujer. Según le relató este compañero, el acusado le dijo que "había cambiado un 600 por un BMW", en alusión a Ana Enjamio.

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