TRIBUNALES

El focense acusado de intentar asesinar a su ex y a su hijo niega los hechos

Atribuyó la denuncia de la mujer a una "relación tóxica" con excesos de "alcohol y cocaína"

El acusado por intentar matar a su ex y a su hijo, prestando declaración en la Audiencia Provincial de Lugo

RamudoCOPE Lugo

EFECOPE de la Costa

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:04

El vecino de Foz que este miércoles se sentó en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Lugo por intentar matar a su expareja y al hijo de ella negó los hechos que le imputa el ministerio fiscal, que pide para él 30 años de cárcel, y atribuyó la denuncia de la mujer a la relación “tóxica” que ambos mantenían.

El ministerio fiscal sostiene que el hombre se presentó en la vivienda de su expareja y abrió los cuatro fogones de la cocina y las bombonas de butano que había en un calentador y en una estufa supuestamente con el objetivo de acabar con la vida de la mujer y de su hijo, porque nunca aceptó la ruptura de su relación sentimental.

Durante su declaración, el acusado negó que hubiese entrado en casa de su expareja el día de autos, el 30 de marzo de 2018, y también que hubiese abierto las bombonas de butano que había en la vivienda con la intención de acabar con la vida de su expareja sentimental y la del hijo de ella.

Reconoció, eso sí, que pasó por cerca de su casa “bastante cocido”, poco antes de las dos de la madrugada, porque llevaba “de vinos desde las ocho de la tarde”, pero no se percató de esa circunstancia hasta que ella le habló a él, porque iba en busca de su coche para marcharse a su domicilio.

El acusado aseguró que, a pesar de la orden de alejamiento decretada el 15 de octubre de 2016 por el Juzgado de Instrucción número 1 de Viveiro, mantuvo una relación con la supuesta víctima desde julio de 2011 hasta el mismo “día de ingresar en prisión”, el 31 de marzo de 2018.

De hecho, dijo que intentó cumplir esa orden de alejamiento, pero solo lo hizo durante “17 días, hasta que ella se presentó” para pedirle “perdón”.

Desde entonces, “quebranté diariamente” la orden de alejamiento “hasta el día de mi detención”.

Aseguró que la relación entre ambos continuó “a escondidas de su familia y de la Guardia Civil” y el contacto entre ambos se prolongó incluso cuando él estaba ingresado en prisión, porque la mujer lo llamaba “hasta cuatro veces al día”llegó a “ingresarle dinero” e incluso saltaba “la valla” de su casa para interesarse por sus perros.

En todo caso, reconoció que la relación entre ambos era “tóxica”, porque ambos eran “adictos a la cocaína y alcohol”.

“Si bebíamos como animales y nos drogábamos como leones, discutíamos como fieras. Las resacas eran muy malas. Somos dos buenas víboras, el uno contra el otro”, dijo el acusado en la vista oral.

También aseguró que nunca quiso hacerle daño “al crío”, porque dijo que quería al niño “más que” a “muchos miembros” de su propia familia

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