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    La Tarde

    Pilar Cisneros y Fernando de Haro

La menor víctima de una supuesta agresión sexual y retención ilegal se ausenta por segunda vez del juicio

El ministerio fiscal pide para el acusado una pena de 16 años de cárcel

La menor víctima de una supuesta agresión sexual y retención ilegal se ausenta por segunda vez del juicio

Ramudo

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 12:13

La supuesta víctima de una agresión sexual y de un delito de retención ilegal, que en el momento de los hechos era menor de edad, volvió a ausentarse, por segunda vez, del juicio que se celebró en la Audiencia Provincial de Lugo a causa de estos sucesos, una vista oral en la que sí compareció el acusado, que se enfrenta a una petición de pena de 16 años de cárcel.

El presidente de la sala confirmó que la joven se encuentra en paradero desconocido y, si bien hay indicios de que pueda hallarse en el extranjero, también aclaró que no existe información oficial alguna sobre el lugar actual de residencia de la supuesta víctima.

Ante esa circunstancia, tanto la Fiscalía como la acusación particular solicitaron la lectura en sala de la declaración que en su momento hizo la supuesta víctima en relación con los hechos juzgados y que sirvió como base para la construcción del relato del propio ministerio público.

A juicio de la Fiscalía, “no existe ninguna razón para no creer en dichas manifestaciones”, porque la prueba testifical practicada en su momento es “perfectamente creíble”, un criterio que fue compartido por la propia acusación particular.

Leída la declaración inicial de la víctima, el ministerio fiscal elevó a definitivas sus conclusiones provisionales y mantiene una petición de pena de 16 años de cárcel, 13 por un delito contra la libertad sexual y 3 por retención ilegal, así como que se le prohíba acercarse a la víctima durante diez años y que la indemnice con 6.000 euros por daños morales..

Según su relato, el acusado conoció a la menor en el verano de 2014 y en otoño de ese mismo año mantuvieron relaciones sexuales consentidas por ella en un hotel ubicado en las inmediaciones de la ciudad de Lugo, donde ambos consumieron cocaína y cannabis.

A finales de 2015, regresaron al mismo hotel y, según el escrito de acusación, “el procesado no hizo caso de las peticiones de la menor” y, a pesar de su negativa, “la sujetó con fuerza hasta agotar el acto sexual”.

La menor no acudió al médico y tampoco le contó lo sucedido a su madre, precisa el relato del ministerio fiscal, aunque ella “tuvo noticia de lo sucedido” a través de una “tercera persona”.

Fue en marzo de 2016, cuando el procesado, que conducía su automóvil por una calle perpendicular a Camiño Real, en la ciudad de Lugo, vio a la menor y “empuñando una pistola que no ha sido hallada”, le dijo “súbete al puto coche”.

“Intimidada, subió al vehículo y circuló por varias calles de Lugo en compañía del procesado”, precisa, hasta que “logró escaparse aprovechando el momento en el que el acusado” se bajó del automóvil y entró en un establecimiento.

Según el fiscal, la “víctima fue obligada a permanecer en el vehículo en contra de su voluntad durante un tiempo aproximado de quince minutos”, porque el procesado quería reprocharle “que esta hubiera comentado lo sucedido con otras personas”.

Por su parte, el acusado negó los hechos y aseguró a preguntas de su abogada que “jamás” empleó la “fuerza” con la adolescente, porque las relaciones que mantuvieron fueron consentidas.

Durante su declaración en la vista oral, el acusado confirmó que conoció a la menor, que en aquel momento tenía catorce años, en un pub de Lugo que “abre desde la una de la madrugada hasta el día siguiente”, pero la adolescente le dijo que tenía “17 años”, lo que él creyó, por la forma en la que iba vestida y porque estaba en un lugar para personas adultas, a donde la gente iba a “consumir sustancias estupefacientes y a emborracharse”.

Según su testimonio, otro día se encontró con la joven por la calle y esta le pidió su número de teléfono para quedar.

En su declaración dijo que fue la chica quien se puso en contacto con él y aseguró que “jamás” le había ofrecido drogas a la menor, además de precisar que las relaciones sexuales entre ambos fueron “siempre consentidas”.

De hecho, negó que hubiese ido con ella a un hotel, porque “no tenía dinero”, de modo que las relaciones entre ambos se produjeron siempre en su propia casa, cuando no estaba en el domicilio “su mujer”, porque estaba casado y su permiso de residencia dependía de mantener su matrimonio.

“Nunca he tenido un arma en mi vida”, dijo el acusado, quien también dijo que no volvió a ver a la supuesta víctima desde el año 2014 y que se enteró de la denuncia por agresión sexual cuando estaba en el calabozo por un caso de tráfico de drogas.

La abogada de la defensa pidió la libre absolución o, en caso de haber sentencia condenatoria, que se tengan en cuenta las atenuantes de dilaciones indebidas y consumo de drogas por parte del acusado.

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