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El futuro de la producción de aluminio en España sigue pendiente de una solución para Alcoa

La fábrica de San Cibrao es la única que funciona en el país

El futuro de la producción de aluminio en España sigue pendiente de una solución para Alcoa

Ramudo

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 10:21

La industria del aluminio primario en Galicia se encuentra al borde del abismo después de que fracasasen las negociaciones entre Alcoa y la GFG Alliance -Liberty House- para la venta de la factoría de San Cibrao y de que terminase sin acuerdo entre la compañía y el comité el período de consultas para la posible aplicación de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).-

Fuentes de Alcoa han recordado a Cope Lugo que ahora “la empresa dispone de quince días para tomar una decisión”, una vez que el período de consultas ha terminado sin un acuerdo entre las partes, pero en relación “con el despido colectivo” de 534 trabajadores de la planta de aluminio primario “no la ha tomado todavía”.

Durante las negociaciones para la venta de la planta de aluminio primario, Alcoa insistió en la necesidad de realizar un proceso ordenado de “hibernación de las cubas”, una línea roja que el comité de empresa no está dispuesto a traspasar, porque recuerda que son “el corazón de la fábrica” y detenerlas supondría “la muerte” del complejo industrial de San Cibrao.

A la espera de una decisión que se producirá en cuestión de días, lo que parece evidente es que si llega a materializarse el despido de esos 534 trabajadores, en la práctica sería como cerrar la fábrica, porque la plantilla de la planta de aluminio primario está formada por 610 personas.

En cuanto a la incidencia de esa decisión en el empleo, a ese medio millar de trabajadores de plantilla que se quedarían en la calle se sumarían otros tantos de las empresas auxiliares que ahora mismo prestan servicio en el complejo y que, en este caso, comparten suerte con los propios empleados de Alcoa.

En estas circunstancias, si Alcoa no acepta las condiciones de GFG Alliance o de la SEPI para la venta de la planta, el comité de empresa insiste en que la única solución viable para garantizar el futuro de la fábrica, la única que produce aluminio primario en España, pasa por una intervención pública de la propia factoría.

Sin embargo, aunque la Xunta de Galicia y el Gobierno de España hicieron público su malestar y “decepción” por la “intransigencia” de Alcoa en el proceso de venta, la multinacional americana se defiende y asegura que siempre ha obrado ha obrado de “buena fe”, pero dentro de unos “principios razonables” y siempre “limitado” a la factoría de aluminio primario, porque la refinería “de alúmina no está en venta”.

“Las condiciones no razonables y fuera del acuerdo” alcanzado con la representación de los trabajadores “se han mantenido desde del principio por parte de GFG Alliance -Liberty House-, y las condiciones ofertadas por la SEPI eran prácticamente las mismas”, añade la multinacional.

Unas condiciones, insiste, que “no garantizaban la viabilidad de la fábrica ni la protección de los trabajadores”, porque Alcoa estaba dispuesta a crear un fondo dotado “con 70 millones de dólares -59,8 millones de euros-”, pero “Liberty House no quería aportar nada”.

Además, recuerda, “Alcoa estaba dispuesta a vender la planta por un euro y a asumir los costes de separación de ambas fábricas, cifrados en unos cincuenta millones de euros”.

Sin embargo, “la oferta también de la SEPI exigía un stock, un almacenamiento de alúmina, para 60 días”, lo que tendría “un coste añadido” para Alcoa de unos 20 millones de dólares -unos 17 millones de euros-.

Según la multinacional, “el coste de la energía eléctrica en España hace inviable la producción de aluminio primario”, porque el país carece “de un marco energético estable y competitivo”, que “Alcoa lleva años reclamando”, dado que la factura energética supone entre el 40 y el 45% de los costes de producción del aluminio.

Recuerda, asimismo, que Alcoa es “el primer consumidor unitario de energía eléctrica de España”, dado que consume “el 1,5% del total en España”, lo que ha llevado a la compañía, con la actual regulación, a perder “110 millones de euros entre los años 2018 y 2019”.

En estos momentos, asegura, “las perdidas continúan”, a razón de “un millón de euros a la semana”.

Llegados a este punto, el presidente del comité de empresa, José Antonio Zan, asegura que “la mejor opción” para la multinacional norteamericana sería “negociar la venta” conjunta de las dos plantas mariñanas, tanto la de aluminio primario como la refinería de alúmina.

Desde su punto de vista, sería “una salida digna para Alcoa de este país”, después “de tantos años recibiendo dinero público”.

Opina que la dirección de Alcoa debería “reflexionar” y volver “a la mesa de negociación, y más cuando “un organismo público”, como la SEPI, está dispuesta a comprar la fábrica para darle viabilidad en el futuro.

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