El acusado de intentar matar a su expareja e hijo lo niega y dice que su relación era “tóxica”

Dijo que bebían "como animales", se drogaban "como leones" y discutían como "fieras"

El acusado de intentar matar a su expareja e hijo lo niega y dice que su relación era “tóxica”

Ramudo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:52

El hombre que hoy se sentó en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Lugo por intentar matar a su expareja y al hijo de ella, Luis Miguel S.V, negó los hechos que le imputa el ministerio fiscal, que pide para él 30 años de cárcel, y atribuyó la denuncia de la mujer a la relación “tóxica” ambos mantenían.

El ministerio fiscal sostiene que este vecino de Foz se presentó en la vivienda de su expareja y abrió los cuatro fogones de la cocina y las bombonas de butano que había en un calendador y en una estufa supuestamente con el objetivo de acabar con la vida de la mujer y de su hijo, porque nunca aceptó la ruptura de su relación sentimental.

El juicio comenzó hoy -día 12 de febrero- en la Audiencia Provincial de Lugo y el ministerio público le imputa al acusado los delitos de asesinato en grado de tentativa, robo, quebrantamiento de medida cautelar y daños, porque sostiene que el procesado entró en el piso de la víctima, donde robó y causó desperfectos, además de perseguir y de acosar de forma frecuente a la mujer, a la que le impedía “el libre ejercicio de su libertad”.

Según el fiscal, el acusado “se negó” a aceptar el final de “la relación afectiva” y, una vez que cesó la convivencia entre ambos, se dedicó a controlar los movimientos de su expareja, lo que provocó en ella una sensación de temor que la obligó a cambiar sus hábitos e incluso a pedirle a una compañera de trabajo que no la dejara sola.

Durante su declaración, Luis Miguel S.V negó que hubiese entrado en casa de su expareja el día de autos, el 30 de marzo de 2018, y también que hubiese abierto las bombonas de butano que había en la vivienda con la intención de acabar con la vida de su expareja sentimental y la del hijo de ella.

Reconoció, eso sí, que pasó por cerca de su casa “bastante cocido”, poco antes de las dos de la madrugada, porque llevaba “de vinos desde las ocho de la tarde”, pero no se percató de esa circunstancia hasta que ella le habló a él, porque iba en busca de su coche para marcharse a su domicilio.

El acusado aseguró que, a pesar de la orden de alejamiento decretada el 15 de octubre de 2016 por el Juzgado de Instrucción número 1 de Viveiro, mantuvo una relación con la supuesta víctima desde julio de 2011 hasta el mismo “día de ingresar en prisión”, el 31 de marzo de 2018.

De hecho, dijo que intentó cumplir esa orden de alejamiento, pero solo lo hizo durante “17 días, hasta que ella se presentó” para pedirle “perdón”.

Desde entonces, “quebranté diariamente” la orden de alejamiento “hasta el día de mi detención”.

Aseguró que la relación entre ambos continuó “a escondidas de su familia y de la Guardia Civil” y el contacto entre ambos se prolongó incluso cuando él estaba ingresado en prisión, porque la mujer lo llamaba “hasta cuatro veces al día”, llegó a “ingresarle dinero” e incluso saltaba “la valla” de su casa para interesarse por sus perros.

En todo caso, reconoció que la relación entre ambos era “tóxica”, porque ambos eran “adictos a la cocaína y alcohol”.

“Si bebíamos como animales y nos drogábamos como leones, discutíamos como fieras. Las resacas eran muy malas. Somos dos buenas víboras, el uno contra el otro”, dijo el acusado en la vista oral.

También aseguró que nunca quiso hacerle daño “al crío”, porque dijo que quería al niño “más que” a “muchos miembros” de su propia familia.

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Mediodía COPE

Antonio Herraiz y Marta Ruiz

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