JUSTICIA

Visto para sentencia el juicio contra López Pintos celebrado durante cuatro días en la Audiencia Provincial

El exsecretario comarcal de la CIG aseguró que fue detenido por ejercer “el delito” de la solidaridad de la clase obrera 

Una de las concentraciones realizadas a las puertas de la Audiencia con López Pintos tras la pancarta

Una de las concentraciones realizadas a las puertas de la Audiencia con López Pintos tras la pancarta

COPE Ferrol - Javier García

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 01:08

El juicio que se ha celebrado desde el pasado martes, 12 de noviembre, hasta este viernes, día 15, en la Audiencia Provincial contra el exsecretrario comarca de la CIG en Ferrol, Xesús Anxo López Pintos, ha quedado visto para sentencia, en donde en la última jornada este vecino de Narón y natural de Cedeira dio su versión de lo acontecido en octubre del año 2012.

“Fui detenido por un 'delito' de solidaridad. Por ejercer la solidaridad con los compañeros y compañeras de Navantia y Poligal”. Así comenzaba su relato López Pintos en la última sesión del juicio, para quien la acusación particular, ejercida por un agente de la Policía Nacional pide una condena de tres años de cárcel por un delito de atentado y lesiones.

En la sesión de este viernes se procedió a la dar lectura a las conclusiones, quedando el juicio visto para sentencia.

DEFENSA

En su intervención, Pintos hizo un repaso por la situación que atravesaba la comarca de Ferrolterra en el 2012, marcada por “la alta conflictividad a causa de la pérdida de empleo y los recortes en las condiciones sociolaborales”.

En este contexto, explicó, que los comités de Navantia y Poligal, aprovechando el acto de inicio de campaña del PP en la ciudad, acordaron concentrarse delante del hotel en donde tenían convocado un acto con la militancia y simpatizantes.

Aseguró López Pintos que “todas las personas que acudieron al acto pudieron acceder al establecimiento sin problema y el mitin tuvo lugar con total normalidad”. Sin embargo, destacó, "solo hubo incidentes cuando llegó la Policía".

En este punto, criticó que por parte de la acusación se había pretendido presentar en todo momento a las personas que participaron en la concentración como violentas.

Pintos reconoció que hubo tensión con la Policía, pero destacó que ni siquiera los agentes allí desplegados pidieron la intervención de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y que “había que buscar entonces un chivo expiatorio y ese fue Pintos", espetó.

Aseguró que fue golpeado durante la carga policial "hasta que caí al suelo". Y como no se le permitió tener atención sanitaria hasta varias horas después, a pesar de estar sangrando ya cuando lo llevaron detenido.

DETENIDO E INCOMUNICADO

En su intervención cuestionó la baja calidad del estado derecho cuando se consiente "que se produzca mal trato en la comisaría" y quien acabe siendo juzgada sea víctima "y no se investigue siquiera a quién tortura". Pintos hizo un relato de las horas que pasó en la comisaría, como “fui humillado y vejado, sin que ninguno otro agente allí presente interviniera para evitarlo”.

Explicó como escuchó la voz de su abogado en la puerta de la comisaría preguntar por él, pero no le dejaron entrar; o cuando timbraron en la comisaría tres compañeros de la CIG que se acercaron a preguntar por su situación y fueron recibidos con su respectivo porrazo. "Eso sí es violencia, y no defender unas condiciones de trabajo dignas".

Pintos relató también como fue acompañado por la Policía cuando recibió atención médica y llamó la atención del tribunal por la falta de imágenes de las cámaras de entrada de la comisaría que permitan apreciar como llegó a las instalaciones con la cabeza abierta y sangrando. En este sentido, defendió la necesidad de instalar cámaras en las comisarías para que este tipo de hechos no queden impunes.

Por último, Xesús Anxo López Pintos destacó que "salga la sentencia que salga, si tengo que ir para la cárcel, iré con la cabeza bien alta. Pero me dolería mucho que un torturador quede fuera. Porque eso me recordaría a cuando en el Franquismo una mujer llegaba a la Guardia Civil a denunciar maltrato por parte de su hombre y la respuesta que recibía era "algo harías", siendo la víctima convertida en verdugo".

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