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Se jubila la mujer con más años cotizados a la Seguridad Social

La coruñesa Dolores Agra, de 78 años, comenzó a trabajar a los 14 en una mercería

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Entrevista a Dolores Agra, la mujer con más años cotizados a la Seguridad Social

Noela Bao

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:04

En tiempos en los que un contrato temporal es un lujo, tener 64 años de trabajo en las espaldas es casi un milagro. Son los que lleva cotizados Dolores Agra, la propietaria de Lencería Marta. Esta pequeña tienda situada en el barrio de Os Castros de A Coruña suma estos días a su letrero rojo varias cartulinas de colores con la frase “Liquidación por jubilación”.

Loli, como le conoce todo el mundo, tiene 78 años. Empezó a trabajar con 14 en otra mercería del centro de la ciudad herculina, lo que la convierte en la mujer con el historial laboral más amplio de España. “Entré ganando 150 pesetas al mes y vendiendo botones”, recuerda. Hace casi 40 años, se volvió autónoma e inició su negocio propio en la zona de Os Castros. Le puso el nombre de su hija y como Lencería Marta quedó el local. “El comercio de al lado ya era Loli”, asegura. No obstante, le quita hierro a la decisión: “quieres empezar bien y el nombre es lo de menos”. Empezó “con poquita mercancía para trabajar”, pero la clientela estaba asegurada. “Eran otros tiempos, no como ahora que el comercio pasa muchas dificultades”, lamenta.

Tan dilatada experiencia laboral le valió a Loli la concesión de la Medalla al Mérito en el Trabajo. Se la dieron en 2016 cuando llevaba 61 años trabajando. “Creíamos que era una broma. Nos dijeron que llamaban del ministerio de Trabajo de parte de Fatima Báñez. Mi hijo cogió y contestó con otra broma”. No lo era. La ceremonia era en dos días en Madrid, y aunque al principio Loli se resistía a ir “porque soy muy tímida”, finalmente sus hijos la convencieron. “No me pesó porque me sentí muy bien y muy arropada”, valora.

¿Por qué Loli se jubila ahora? “Porque algún día tenía que ser”, afirma. Esta mujer, no obstante, no se alejará mucho de su negocio de la avenida de A Pasaxe, porque vive justo enfrente. De momento, lo verá cerrado “una temporada”. En principio sus hijos tomarán el relevo tras el mostrador de este pequeño comercio, para alegría de la clientela. Vecinas del barrio que ahora “son amigas, como una familia”, con las que ahora tendrá más tiempo a tomar café. “Soy muy cafetera, es mi vicio”, confiesa. Lo de viajar, lo pensará “sobre la marcha”. Loli no tiene grandes planes para disfrutar de su merecida jubilación y aunque se encuentre “muy bien” lo primero será “descansar muy poquito” tras 64 años de trabajo.

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