Álex Pérez y su regreso a la Tercera RFEF con el Silva: "Tras la lesión, es como si el dedo gordo no existiese"
El delantero coruñés de 33 años, que compagina el fútbol con su trabajo de taxista, relata cómo se sobrepuso a una rotura de cruzado y a una fractura de tibia y peroné

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Coruña - Publicado el
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La carrera de un futbolista puede ser una montaña rusa de emociones, y la de Álex Pérez es un claro ejemplo. A sus 33 años, el jugador nacido en A Coruña ha vuelto a reencontrarse con la Tercera RFEF de la mano del Silva, un regreso que supone un triunfo personal tras haber superado dos graves lesiones que pusieron a prueba su perseverancia y su amor por el deporte.
Un calvario en forma de lesiones
Formado en la cantera del Deportivo de La Coruña, donde coincidió con jugadores como Insua y Róber Pier, Álex sufrió su primer gran revés a los 21 años. Una rotura de cruzado lo apartó de los terrenos de juego, pero contó con los mejores medios para su recuperación. Tardó "ocho meses y medio" en volver a competir y, como buen delantero, su reaparición fue soñada: "De hecho, el primer partido que yo juego meto gol".
Años más tarde, ya en las filas del Racing Villalbés, llegó la segunda lesión grave: una fractura de tibia y peroné. Lo más llamativo de aquel momento, según recuerda, fue la ausencia de dolor debido a la adrenalina. "Me vi la pierna y ya me lo suponía más o menos, pero bueno, dolor ninguno", explica. Fue trasladado a un hospital en Lugo y operado al día siguiente en A Coruña.
Siempre me gustó, cuantos más días pudiese entrenar, mejor, y lo estoy llevando muy bien"
Jugador del Silva
Una recuperación truncada por la pandemia
Esta segunda recuperación fue un poco más latosa que la de rodilla. Justo cuando volvía a coger ritmo, el fútbol se detuvo. "A la siguiente semana fue el confinamiento", comenta. Este parón forzoso afectó negativamente su puesta a punto física. "Al encerrarnos en casa, pues, como que se me fue un poco a peor la movilidad de la pierna y todo eso", detalla.
Una de las secuelas más importantes fue la pérdida de sensibilidad en el pie, un problema que persiste. "La sensibilidad no la tengo del todo, y el dedo gordo es como si no existiese, porque no lo puedo mover, pero, bueno, lo demás, poco a poco, pues, va respondiendo bien", admite el delantero.
siempre con el fútbol
Tras el confinamiento, su carrera continuó en el Arteixo de Preferente, el Paiosaco, con el que logró el ascenso a Tercera, y el Atlético Coruña Montañeros. Ahora, en el Silva, regresa a la Tercera RFEF, por primera vez desde su última lesión grave. "La verdad que estas dos semanas me estoy encontrando muy bien, y la verdad que, bueno, que tampoco noté mucho el cambio a a la hora de jugar", afirma.
Álex compagina su pasión por el fútbol con su trabajo diario como taxista. A pesar de la mayor carga de entrenamientos, con cuatro sesiones semanales, se siente más motivado que nunca. Su mentalidad es clara y refleja su amor por este deporte: "Siempre me gustó, cuantos más días pudiese entrenar, mejor, y la verdad que lo estoy llevando muy bien".
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