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MURIO PERDONANDO

Publicada la biografía de un cura mártir valenciano al que mataron tras banderillearlo y estoquearlo

Enrique Boix está en proceso de canonización y fue asesinado en 1937 en su Llombai natal por odio a la fe.

Enrique Boix

AVAN

AVAN/Luis M. Agudo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:12

El canónigo de la Catedral de Valencia Arturo Climent ha publicado un libro sobre el sacerdote valenciano Enrique Boix (1900-1937), en proceso de canonización, que murió a los 36 años de edad martirizado en Llombai, su localidad natal, en 1937.

La finalidad de esta publicación es “que no se pierda la memoria de un sacerdote bueno, trabajador, enamorado de Jesucristo, que se dedicó a vivir a pleno pulmón su ministerio en distintas parroquias hasta que fue apresado y sufrió un martirio inhumano, horrible y cruel”, ha explicado Arturo Climent.

El libro, que ha sido prologado por el canónigo Ramón Fita, delegado episcopal para la Causas de los Santos de la Archidiócesis de Valencia, incluye la biografía de Enrique Boix, con fotografías de lugares vinculados a él, y recoge también los perfiles de los siervos de Dios nacidos en Llombai, Vicente Bartual Lliso y Rafael Donat Lloret, así como del beato José Ferrer, natural de Algemesí, todos ellos martirizados en 1936.

Enrique Boix Lliso nació en Llombai el 20 de julio de 1900 dentro de una familia cristiana. Tras su ordenación sacerdotal en 1925 sus primeros cargos parroquiales los desempeñó en Xixona, Simat de Valldigna, Senija y Xeresa hasta que fue nombrado capellán de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y de las Madres Franciscanas en Alzira.

En Alzira fue vicario de la parroquia de San Juan Bautista, director de la Juventud Obrera, consiliario de jóvenes de Acción Católica “y alma de muchas organizaciones juveniles católicas, por lo que es recordado como el cura de los jóvenes”, ha añadido Climent.

Al estallar la Guerra Civil “le avisaron que irían a por él porque lo consideraban un cura demasiado influyente en la ciudad”, según el autor del libro. Boix se marchó a Algemesí donde fue detenido en enero de 1937 “y sin juicio, fue llevado a la cárcel y entregado al Comité de Llombai que se lo llevó y lo encerró en un local”.

Finalmente, el sacerdote fue conducido al claustro de la parroquia, convertido en vaquería, donde fue martirizado el 24 de enero de 1937. Según el relato de testigos que presenciaron el martirio, “lo ataron desnudo a un limonero, lo dejaron toda la noche allí, y al día siguiente lo torearon como a un animal, clavándole agujas de hacer jersey como banderillas y le dieron muerte con un cuchillo de matar cerdos, a modo de estoque final”. Tal como ha explicado Climent, “Enrique Boix murió dando testimonio de Cristo con valentía, amor y perdonando a sus asesinos”.

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