Julián, el conserje de Campanar, regresa al edificio dos años después: "Lo que más deseo es volver aquí con ellos, somos una gran familia"
Dos años después del trágico incendio, el portero del inmueble valenciano visita las obras de reconstrucción con la ilusión de retomar su puesto de trabajo
Valencia - Publicado el - Actualizado
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Dos años después del devastador incendio en el edificio de Campanar, en Valencia, Julián García, el conserje del edificio, ha regresado al lugar que fue su puesto de trabajo. En una visita a las obras de reconstrucción para el programa 'Mediodía COPE MÁS Valencia' con Carles Villeta, ha compartido sus primeras impresiones al ver el inmueble renovado: Estoy muy contento de cómo van todas las obras y de que va muy adelantado. Su emoción era palpable al poder entrar de nuevo en el edificio.
El anhelo de volver a su puesto
Para él no ha sido una situación fácil. Durante estos dos años, Julián ha sobrellevado la situación con el apoyo incondicional de su familia, de la gente y, sobre todo, de los vecinos. Aunque la empresa que lo gestiona como conserje lo reubicó en un puesto en el Hospital General de Valencia, su mayor deseo sigue siendo regresar. Yo quiero estar aquí, afirma con rotundidad. Su anhelo más profundo es volver a su conserjería: Lo que más deseo es volver aquí con ellos.
Lo que más deseo es volver aquí con ellos"
Conserje del edificio
Julián, conserje del edificio
Un vínculo inquebrantable con los vecinos
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La relación entre Julián y los residentes trascendió lo profesional a raíz de la tragedia, forjando un lazo indestructible. Él mismo lo confirma al explicar que está en contacto diario con ellos. Ambas partes desean el reencuentro, un sentimiento mutuo que Julián resume en una frase cargada de afecto: Somos una gran familia.
En sus conversaciones diarias, los vecinos le mantienen al día de todos los avances y decisiones sobre el nuevo edificio. Ellos me van contando todo: los proyectos, las novedades en la distribución, como la zona del jacuzzi, y las fechas estimadas de finalización de las plantas. En ellos, Julián también percibe la ilusión de volver a sus hogares.
La reconstrucción y el recuerdo
Al visitar el piso piloto, Julián ha podido comprobar que, aunque han cambiado cosas, la distribución principal se mantiene fiel a la original. El conserje se muestra ilusionado al ver que el proyecto avanza a buen ritmo, un sentimiento que comparte con los propietarios, quienes también tienen mucha ilusión por regresar a sus casas.
A pesar de la esperanza y los avances, el recuerdo del día fatídico permanece imborrable en su memoria. Julián, que vivió los hechos en primera persona ayudando en todo lo que pudo, confiesa que fue un día muy duro y concluye con una reflexión sobria: es una cosa que no se me olvidará nunca.