MISA SOLEMNE

El Cardenal inaugura el Sínodo Diocesano: "Vayamos a lo sustancial, a Dios y a su hijo, Jesucristo"

El Sínodo Diocesano de Valencia convocado por el cardenal Cañizares ya está en marcha. Lo abrió ayer tarde en misa solemne  en la Catedral de Valencia.

Inauguración del Sínodo Diocesano

AVAN

AVAN/Luis M. Agudo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 09:29

En el día de la fiesta de Santa Teresa de Jesús  y precedido de un volteo de campanas del Miguelete, el cardenal Antonio Cañizares presidía la misa solemne de apertura del Sínodo concelebrada por sus obispos auxiliares y otros obispos valencianos, el consejo Episcopal y cientos de sacerdotes, religiosos y fieles laicos que llenaban la Catedral.

Por delante nueve meses de trabajos para revitalizar la misión evangelizadora de la Iglesia en Valencia, en estos tiempos dificiles, como señalaba el Cardenal en su homilía. Y para ello, un claro deseo: “que en este Sínodo vayamos a los sustancial, a Dios y a su hijo, Jesucristo, y nos olvidemos de lo secundario”

Como establece el Ceremonial de los Obispos, en la misa de inicio de un Sínodo Diocesano, la vestidura litúrgica es de color rojo. En el presbiterio, en un lugar principal, había sido colocado un expositor de plata para el libro de los Evangelios, un libro que a partir de ahora presidirá las sesiones del Sínodo como también determina el Ceremonial.

Después de la lectura del decreto de convotoria del Sínodo por el canciller secretario del Arzobispado y portavoz de la Comisión Central del Sínodo, José Francisco Castellón, continuó la liturgia.

En su homilía, el cardenal Antonio Cañizares, que ayer precisamente cumplía 74 años, realizaba un diagnóstico de la situación a la que tiene que hacer frente la Iglesia en Valencia y definía la urgencia de una nueva cultura evangelizadora “con libertad, testigos de la fe y el Evangelio en la vida pública, en todas las esferas de la vida personal y social”.

El Cardenal planteó varias preguntas en su reflexión “¿se adueña tal vez de nosotros, pastores, el cansancio y tal vez nos falte incluso empuje evangelizador? ¿podemos estar como espectadores pasivos sin reaccionar? ¿Nos da lo mismo que sea así? Por eso comenzamos el Sínodo diocesano, porque necesitamos con la fuerza del Espíritu Santo, una renovación interior que nos de fuerzas”.

Por último, el Arzobispo de Valencia pidió para este Sínodo "el auxilio y la ayuda de los santos valencianos, mártires y confesores que son muchos, por ejemplo, san Vicente Mártir, san Vicente Ferrer, santo Tomás de Villanueva, San Juan de Ribera, el Padre Jofré, santa Teresa de Jesús Jornet, .... y, de manera muy principal, la intercesión y la ayuda en la que tanto confiamos de nuestra Santísima Mare dels Desamparats.  En sus manos ponemos, como en Caná, la Eucaristía de apertura del Sínodo: "Haced lo que Él, mi Hijo, os diga". Y todo saldrá bien y brotará la alegría de la presencia de Jesús entre nosotros para comunicarla y dar fe de ella”.

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