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Dos detenidos en Castellón que obligaban a ciudadanos chinos a trabajar 70 horas semanales

Dormían habicados en la parte superior dle establecimiento en el que estaban esclavizados

La investigación la ha asumido la Policía Nacional

La investigación la ha asumido la Policía Nacional

EFECope.esCastellón

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 12:33

La Policía Nacional ha detenido a una pareja que regentaba un local de hostelería en Castellón por contratar trabajadores de manera irregular -la mayoría de origen chino- que trabajaban 70 horas semanales y con nóminas "infladas" con más dinero del que realmente percibían y que vivían hacinados en la parte de arriba del establecimiento. De los trabajadores contratados, dos de ellos no tenían permiso de residencia y trabajo en España, por lo que tampoco tenían contrato de trabajo, ni estaban dados de alta en la Seguridad Social. 

En la parte alta del establecimiento, se encontraba una habitación en la que se alojaban algunos de los trabajadores, hacinados y en condiciones precarias, así como una trampilla para huir y esconderse en caso de ser inspeccionados.

Según han informado fuentes de la comisaría de Castelló, en esta operación han trabajado de forma conjunta agentes de la Policía Nacional especializados en extranjería e inmigración irregular, agentes de la Unidad Adscrita del Cuerpo Nacional de Policía a la Comunidad Valenciana y la Inspección de Trabajo.

Como resultado de las investigaciones se encontraron dos trabajadores en situación irregular, sin contrato y sin seguridad social, y uno de ellos fue detenido por usurpación de identidad, ya que estaba utilizando una tarjeta de residencia que no era suya para su contrato y para identificarse ante la policía.

Además, los agentes detectaron otras irregularidades: los cuadrantes y fichas de horarios eran rellenadas por la jefa "a su antojo" con horarios ficticios para que hacer ver que trabajaban 40 horas a la semana, cuando realmente los empleados hacían entre 60 y 70 horas, incluso dos de ellos estuvieron dos años sin descansar dos días seguidos. Si los trabajadores se negaban a firmar los cuadrantes, eran amenazados con despidos, según las mismas fuentes.

Algunos trabajadores dormían hacinados y en malas condiciones de habitabilidad en un altillo en el que había una trampilla que debían usar los que se encontraban en situación irregular o sin contrato en caso de que la policía o algún inspector acudiera al local.

Tras estos hechos, los agentes detuvieron a los dos responsables de la empresa como presuntos autores de un delito contra los derechos de los trabajadores y contra los ciudadanos extranjeros. 

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