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Momentos con Luis Rodríguez

Juan Carlos: “Estoy liado con una mujer maltratada por su pareja”

“El otro día salí de casa con un cuchillo de 20 cm. y me fui a buscar a su maltratador con la intención de matarlo”

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Momentos con Luis Rodríguez

Momentos con Luis Rodríguez

Tiempo de lectura: 6'Actualizado 03:18

“Tengo un problema. Estoy liado con una mujer que está juntada con un chico y tiene dos niños con él. Me dijo que estaba enamorada de mí, y a mí la chica me gustaba. Es verdad que ella tiene una familia con él, pero tendrías que ver al padre, que es una buena pieza”, nos cuenta Juan Carlos.

“Pero la chica a la que tú quieres tiene pareja”, le replica Luis Rodríguez.

“Pero ella no quiere a su pareja, me quiere a mí”, responde Juan Carlos.

“Si es una buena pieza es un problema de ella. Ella tiene pareja”, insiste Luis.

“Pero esa pareja le pega”, dice Juan Carlos.

“Sigue siendo un problema de ella. Ella tiene que aprender a resolver este problema”, responde Luis con firmeza. “Tú no debes meterte ahí, aunque la esté maltratando. Y si tú la quieres, tienes que dejar de quererla. ¿Sabes por qué? Porque no es tu pareja, y ella tiene pareja. Y tiene hijos con la pareja.”

Juan Carlos dice que le va a reventar la cabeza al hombre que la maltrata. Luis le advierte: “No es el modo de resolver esto. Hay que decirle que llame a la policía y denuncie. Tú no te puedes meter en esto, porque es un asunto que no te corresponde a ti. Te has metido en un lío y te vas a meter en más líos, porque si tú apareces y le rompes la cabeza a esta persona acabarás detenido por los mossos, comparecerás ante un juez e irás a la cárcel.”

“Llevo tres semanas sin verla”, dice Juan Carlos.

“Pero tú no tienes por qué ver a esta mujer”, responde Luis.

“Intento quitármela de la cabeza y no puedo”, continúa Juan Carlos.

“Pues tienes que hacerlo, porque no es tu mujer. Ella tiene un hombre”, insiste Luis. “En esta sociedad las personas se emparejan, tienen hijos y forman una familia. Lo procedente, lo lógico, lo de sentido común es que todo el mundo tiene que respetar a las parejas. Si tú te encuentras con una mujer que tiene pareja, sabes que es terreno prohibido para ti. Primero porque es de sentido común, y primerísimo porque está establecido así. Lo estableció Dios así y las leyes de cada país protegen que eso funcione así. Cuando tú te casas con una mujer, le prometes fidelidad. Tienes que dejar a esa mujer. Ahora, si tú no la quieres dejar y continúas con esta historia, allá tú. Los problemas vendrán para ti.

“Juan Carlos, es de sentido común, toda la vida ha funcionado así. Si tú tuvieras una pareja, ¿te gustaría que otro hombre se encaprichase de tu mujer? Pues lo que no quieres que te hagan a ti, no lo hagas tú a los demás. Vivimos en un mundo que está regulado por principios, por derechos y por deberes. Es así de sencillo, y cuando tú no lo cumples, lo complicas.

“Es un problema de ella, no tuyo. Es un problema de la sociedad, nos afecta a todos. Si ella nos llama aquí al programa le vamos a ayudar. No somos indiferentes a lo que le pasa. Pero no te concierne exclusivamente o de esta manera tan especial a ti. Nos concierne a todos, a la sociedad en general, pero especialmente a ella. Supongo que no está secuestrada, que tiene móvil, sale a la calle...”

“Secuestrada no, pero casi”, interrumpe Juan Carlos.

“Bueno, pues si tú crees que está casi secuestrada lo que tienes que hacer es irte a una comisaría de los mossos y denunciar tú, y le harás un favor. Ese es el modo de ayudar, no enamorándote de ella”, concluye Luis.

“Tenía un móvil y se lo reventaron. A las dos o tres semanas le compré yo uno y se lo di, para seguir en contacto con ella”, dice Juan Carlos.

“Vamos a ser sinceros”, le responde Luis, “lo que tú quieres no es ayudar, lo que tú quieres es seguir con este enamoramiento que tienes de ella. No lo enmascares con la excusa de que la quieres ayudar. Lo que pasa es que tú estás colgado de ella, y a ti te gustaría que se separase de su marido para dejarte espacio a ti.”

“Lo que yo quiero es estar con ella”, insiste Juan Carlos.

“No debes desear esto”, le replica Luis. “Es incorrecto este deseo, porque ella tiene ya una familia. Sal de esta historia. Es que te vas a meter en muchos líos. No te compliques la vida. Ella ya tiene a un hombre. ¿Es un hombre violento?”

“Es violento con ella”, responde Juan Carlos.

“Y contigo lo será si le quitas a la mujer”, responde Luis.

“No soy yo el que entra, es ella la que quiere salir”, dice Juan Carlos.

“Pues si ella quiere salir que se vaya a buscar a un abogado o se vaya a la comisaría de policía, pero no hagas de bombero tú, porque tú no eres bombero, ni eres policía, ni eres abogado. No eres asesor matrimonial, no eres psicólogo. Si tú te obsesionas y quieres continuar con la historia, allá tú. Esto sólo te va a traer problemas. Si esta mujer va detrás de ti, huye de ella”, le aconseja Luis.

“El otro día salí de casa con un cuchillo de 20 cm.”, reconoce Juan Carlos, “y me fui a buscarlo con la intención de matarlo, porque ella me dijo que le había pegado. Vino con la cara marcada.”

“Vas a acabar en la cárcel y esta mujer seguirá con el hombre”, le advierte Luis intentando hacerle recapacitar. Y añade: “Esto acabará en tragedia y lo sabes. Por eso has llamado aquí y has dicho: “Por favor, quiero hablar con Luis porque esto va a acabar mal.” Si tú crees que va a acabar mal, acaba tú esta historia.”

“¿Y cómo la acabo, Luis?”, pregunta Juan Carlos.

“Pues negándote a verla. Dile que no la quieres ver más y no lo hagas más. Así de sencillo. Que no te llame más por teléfono, no coincidas con ella, no quedes con ella. Si de verdad estás tan preocupado por ella, vete a una comisaría de los mossos y denuncia, y le ofrecerán ayuda. Y luego le citarán a él. Si tan valiente eres y no le tienes miedo a él, denuncia. Ese es el modo de resolverlo, Juan Carlos. Tomando un cuchillo y yendo en busca de él lo único que vas a hacer es complicarte la vida, porque o él acabará contigo o tú con él, y uno de los dos irá a la cárcel. Y esta chica seguirá igual. No es tu problema, Juan Carlos. Es un problema de todos, en cierto modo, pero no es un problema que te afecte especialmente a ti. Cuando una persona maltratada me llama al programa, intento ayudarla dirigiéndola a los mossos o a un psicólogo. Cuando las mujeres maltratadas me llaman aquí al programa, yo no intento resolver el problema enamorándome de ellas. Yo les busco la ayuda que de verdad se tiene que buscar para una persona que está siendo maltratada. Eso es lo que tú tienes que hacer”, dice Luis.

Después de la intervención de una oyente que llama al programa para expresar su opinión, Luis le propone a Juan Carlos hacer una elección: “No seas necio, no seas simple, apártate del peligro y ponte a salvo. Apártate de esta mujer, que para ti no es nada. La tenemos que ayudar porque es una persona que necesita ayuda, pero no como tú le estás intentando ayudar. Como este hombre se obsesione contigo, la va a destrozar a ella por celos. Le vas a complicar la vida a ella más que a ti. Utiliza el sentido común.”

“Me lo has explicado muy bien”, reconoce Juan Carlos. “¿Cómo me desenamoro?”

“Ordenando a tu cabeza que se desenamore. Es muy sencillo, tú cierra los ojos y visualiza lo que puede pasar. Imagina que se lía una trifulca, que tú acabas con su vida o él acaba con la tuya, o que sin acabar con su vida interviene la policía, te detienen y acabas en la cárcel. Imagina que el marido lo pague con ella y que encima los maltratos sean peores. Imagina lo peor, lo que realmente puede pasar, y ya verás cómo es fácil desenamorarte. Rectifica, Juan Carlos, que los humanos podemos rectificar. Cambia de camino. Cambia de autopista, porque esa autopista te lleva a la perdición”, concluye Luis.

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