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Una agencia de viajes belga confunde Gijón con Girona y envía a un abuelo a un destino equivocado

El hombre de 72 años, con tendencia a desorientarse, marchó de Bélgica para reencontrarse con su hermana en Asturias pero aterrizó al aeropuerto de Girona

El hombre de 72 años, con tendencia a desorientarse, marchó de Bélgica para reencontrarse con su hermana

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 11:45

Pierre, de 72 años, decidió abandonar el geriátrico de Charleroi, en Bélgica, para visitar a su hermana en Gijón, ya que aseguró a sus cuidadoras que la echaba de menos. El hombre no estaba en plenas facultades, ya que había sufrido dos ictus, es diabético, se desorienta con facilidad y ya no ejerce un control fiable sobre sus necesidades fisiológicas. A pesar de ello, y tan convencido se mostró en su decisión de salir de la residencia, a las cuidadoras no les quedó más remedio que dejarle salir. Por eso el día 21 de julio Pierre se embarcó en su viaje y subió a un avión con destino a Girona.

Según publican el Diari de Girona y El Periódico de Catalunya, Pierre aterrizó en Girona y no se dio cuenta del error que había cometido la agencia de viajes belga: confundir las ciudades de Gijón y Girona, de sonido próximo al pronunciarse en francés. Cuando llegó a la ciudad estuvo andando solo unas 36 horas hasta que unos agentes de los Mossos d'Esquadra lo recogieron en Salt. La pareja lo trasladó al hospital de Santa Caterina después de verlo muy desorientado.

Más tarde un agente de la Oficina de Relaciones con la Comunidad, Albert, le llamó la atención el caso de Pierre y decidió contactar con el hospital para saber como se encontraba el abuelo. Allí le informaron que ya había cogido el alta voluntaria y se había ido, pero no sabían donde.

Albert se quedó preocupado y colgó un requerimiento en el sistema porque si algún agente se topaba con él, le avisara. Fue el día siguiente, 24 de julio, cuando una patrulla de la policía local de Girona encontró a Pierre deambulando por el centro. Albert fue a recogerlo y lo llevó a la comisaría de Salt. “Estaba perdido, sucio y olía muy mal. Todo el que explicaba es que era allá para reunirse con su hermana”, asegura Albert. Entonces el agente pidió ayuda a una trabajadora del centro social La Sopa.

Al mismo tiempo contactaron con el consulado belga, que no quiso saber nada de su compatriota. “Me dijeron que salvo que Pierre manifestara el deseo de ser repatriado, no harían nada”, explica el policía. Según el hombre, lo único que quería era encontrarse con su hermana, por eso Albert se pasó el resto de su jornada intentando encontrarla. Finalmente la encontró en Facebook, y le envió un mensaje privado. Para su sorpresa la mujer le dijo que ella no vivía en Girona, sino en Gijón.

Pierre no tenía dinero en efectivo, ni tarjetas de crédito, ni ninguna maleta. Y creía, o esto daba a entender, que era a Gijón y que su hermana lo recogería en cualquier momento. Además era diabético y hacía días que no tomaba su medicación. Desde La Sopa le condujeron a un CAP y allí los médicos lo estabilizaron y le practicaron una PCR, que descartó que estuviera infectado de Covid-19.

Tres días después de su ingreso en el centro, Albert explicó a Rosa sus averiguaciones: su hermana residía en Gijón, no en Girona, se había confundido. Y la relación entre hermanos debía de ser complicada, porque a la mujer no le había hecho mucha gracia tener noticias de su hermano. Hacía más de dos años que Pierre había marchado de Gijón y no había dado más señales de vida. Seguido Rosa se reunió con Pierre para explicarle que ya habían localizado su hermana.

Como el consulado no quiso ayudar a Pierre fue La Sopa que pagó el precio del billete de avión a Gijón que el hombre cogió finalmente el 3 de agosto. Un educador del centro lo acompañó hasta el aeropuerto de Barcelona, donde una trabajadora de Aena lo asistió durante el viaje. Por la tarde Pierre pisó finalmente Asturias pero su hermana no fue a recogerlo. Al día siguiente, la misma mujer avisó a La Sopa que no había podido ir. Albert, que ya daba por finalizada la aventura, cogió de nuevo el teléfono e intentó llamar al aeropuerto, pero nadie sabía nada. Hasta que contactó con un taxista que se había encontrado con Pierre y avisó a una ambulancia que lo trasladó al Hospital Universitario de San Agustín, pero el hombre se había dado de alta voluntaria sin dar explicaciones. Dos días después un agente municipal del pueblo llamó a Albert, porque se había encontrado con Pierre. Más tarde la hermana, activada nuevamente por el policía catalán, cogió un autobús y se reunió con su hermano. Desde entonces no han tenido más noticias del abuelo, solo que quince días después de su salida de Bélgica, consiguió llegar a su destino.

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