Un joven condenado a un año y nueve meses de prisión por robar un sándwith en Barcelona

El muchacho usó una lengüeta de una lata de bebida para intimidar a la dependienta, y hacerse así con un bocadillo para "enriquecerse", según la sentencia

Ciudad de la Justicia (Barcelona)

Erik Encinas

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 19:20

Un juez de Barcelona ha condenado a un año y nueve meses de cárcel a un joven que robó un bocadillo el pasado mes de marzo en una céntrica panaderia de la ciudad condal. La sentencia asegura que el muchacho cogió el emparedado con el objetivo de "enriquecerse", y no porque tuviera ganas de comer. Para realizar este pillaje usó una lengüeta de una lata de bebida contra una dependienta. Por estas razones, el magistrado ha fallado que el individuo cometió un delito de robo con intidimitación y uso de un "instrumento peligroso" en establecimiento público. No obstante, la defensa del joven, que realiza la penalista Mónica Caelles, ha recurrido el fallo ante la Audiencia de Barcelona. La fiscalía pedía tres años y seis meses de prisión.

La sentencia es muy llamativa, porque reconoce que el joven no profirió amenaza alguna y que "arrojó" el bocadillo al suelo del comercio, sin llegar a comérselo, mientras se encontraba "levemente" bajo los efectos del alcohol. Por ello, la defensa pide la absolución del sujeto, ya que para condenar por robo hace falta un perjuicio económico que en este caso no se produce. Además, Caellas niega que la lengüeta pudiera ser comparable a un arma y critica que este objeto se tenga dos veces en cuenta para decretar la sentencia.

El magistrado del juzgado de lo penal 28 de Barcelona, Ricardo Yánez, se reafirma en su determinación sobre el caso, afirmando que robar un sándwich supone un enrequecimiento ilícito guiado con el fin de lucrarse, porque tiró la comida, y eso es ejemplo de que no tenía hambre. Y añade que hacerse con un bien para comer "resulta un ejemplo palamario del propio lucro". También, ha apreciado la circunstancia atenuante de embriaguez para establecer una reducción de condena de prisión, que el joven no cumplirá, al carecer de antecedentes penales.

La defensa sostiene que la dependiente sintió miedo, tras la sustracción,cuando el joven volvió pasadas las dos horas al local, instante que desató el pánico de la trabajadora, quién dió la llamada a los Mossos, que posteriormente llevó a la denuncia y comienzo del juicio. Añaden que la falta de miedo en el primer episodio, el del hurto del bocadillo, demuestra la inexistencia de intimidación del robo en el momento que este ocurrió, culmina el recurso.

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