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Un informe pericial dice que la gestión del derrumbe de nichos en Monjuic se hizo "muy mal"

Este martes familares de los afectados han presentado el informe al Ayuntamiento

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Miguel Cecilio Botella López explica que es muy difícil poder hacer el análisis de ADN a más de 29.000 huesos

Barcelona

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:31

El informe fue elaborado por el catedrático en Antropología Física y Forense Miguel Cecilio Botella López, que entre otras cosas, concluye que se hizo "muy mal" el proceso y la gestión del Ayuntamiento y del Cementerio de Montjuic tras el derrumbe de 144 nichos, en los que descansaban los restos de más de 400 personas. El derrumbe, recordemos, se produjo en septiembre de 2017. Cuestiona la rapidez con la que se hicieron los trabajos para retirar el material humano, restos y huesos, y la forma también de recogerlos. Los familiares de los afectados han presentado este martes el informe al Ayuntamiento de Barcelona. 

En declaraciones a COPE, el propio catedrático ha explicado que toda la gestión fue "una chapuza", porque no se entiende, añade, que no se siguiera ningún protocolo para recoger los restos ni tampoco las prisas. "El muerto está muerto y puede esperar", ha sentenciado. En este caso, dice Miguel Cecilio Botella López, "se tenía que haber planteado la operación como si fuera una excavación arqueológica, yendo poco a poco y teniendo los cuerpos en su contexto". Pero en aquel momento no había ningún arqueólogo ni antropólogo que siguieran los trabajos, y además los operarios usaron excavadoras

IMPOSIBLE IDENTIFICAR TODOS LOS CUERPOS

Botella López también ha explicado que teniendo en cuenta el procedimiento, se mezclaron materiales con restos humanos, y seguro, añade, que "no se recuperaron todos los huesos, sobre todo los más pequeños, como los de la mano o el pie". Por todo ello cree que "es prácticamente imposible que se puedan identificar todos los cuerpos". De hecho, el catedrático ha precisado que en el caso de que sólo hubiera una persona por nicho, y teniendo en cuenta de que se derrumbaron 144, da unos 29.600 huesos "y hacerle ADN, compararlo con tantas familias, el capital que cuesta, además de que todos los huesos no se han recuperado".

Con esta situación y a título personal, Botella López cree que lo mejor sería indemnizar a las familias y que todos los restos se despositaran en una misma sepultura con una placa en la que figuraran el nombre de los fallecidos, porque es imposible poder "individualizar".  Hay que tener en cuenta que después de las quejas de los familiares el Ayuntamiento se comprometió a hacer pruebas de ADN, que todavía se continúan haciendo. 

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