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El Ayuntamiento de Castelldefels y la Generalitat discrepan por el ataque al centro de 'menas'

El consistorio pide "prudencia" y espera a la investigación policial antes de calificar los actos de racistas

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 19:27

Unas 25 personas encapuchadas entraron en el esplai Cal Ganxo de Castelldefels (utlizado como centro de menores no acompañados) y causaron desperfectos en el edificio mientras intentaban agredir a los menores y a sus educadores. El ataque ha dejado a tres heridos (un menor y dos educadores) y 25 personas identificadas que podrían enfrentarse a un presunto delito de odio. 

 

La Generalitat ha rechazado los hechos y se personará como acusación particular. Oriol Amorós, secretario de Igualdad, Migraciones y Ciudadanía, ha calificado de "agresión racista" lo sucedido en Cal Ganxo y ha denunciado que "lo que no es aceptable, pasara lo que pasara, es ir a un centro de protección a la infancia, entrar encapuchado con actitud agresiva, y agredir a trabajadores que están haciendo su trabajo y agredir a menores".

 

El Ayuntamiento de Castelldefels ha pedido explicaciones a la Generalitat por la "decisión unilateral" de alojar en la ciudad a los menores no acompañados. La alcaldesa, María Miranda, asegura que los jóvenes llevan desde el pasado diciembre en el espacio municipal, "un lugar sin las condiciones necesarias para los menores". También ha comentado que estos incidentes no son nuevos: "ya habían provocado otras peleas cuando bajaban en grupo al casco urbano, por lo que ya habíamos pedido su traslado a otro municipio".  
Miranda ha descrito el suceso como una "pequeña pelea" a raíz de la cual "los jóvenes se organizaron entre ellos, subieron y sucedió este ataque, que desde el ayuntamiento por supuesto rechazamos". 
La alcaldesa ha aprovechado para comunicar que "a diferencia de la Generalitat, el Ayuntamiento no se presentará como acusación particular".

 

Fuentes policiales han confirmado que el origen del ataque con piedras al centro donde desde hacía meses vivían los menores está en un enfrentamiento previo entre éstos y un grupo de jóvenes de Castelldefels que pasaba la tarde del sábado en una zona apartada donde suelen apostarse con sus coches para escuchar música y fumar porros. 
El lugar donde los jóvenes de la ciudad se instalan para estas actividades es conocido como la curva, que a su vez está en el camino que los menores marroquíes recorrían a diario para ir desde Cal Ganxo hasta el centro del municipio.

 

En las últimas horas, un joven llamado Alejandro, que estuvó presente en el ataque, ha declarado que los hechos no se producieron como se está contando y ha afirmado que "los jóvenes del pueblo no entraron en la casa y que fueron los propios menores quienes lanzaron objetos desde dentro contra ellos". 
La investigación de los Mossos d'Esquadra sigue su curso mientras el Ayuntamiento de Castelldefels pide "prudencia" antes de catalogar los hechos de racistas. La Generalitat por su parte asegura "que no acelerarán el traslado de los menores, previsto para este marzo, después de estos acontecimientos".

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