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Decir sí frena el proceso de envejecimiento

Investigadores han descubierto que cuando entramos en la mediana edad, nuestra vida se convierte más rutinaria e inconscientemente nos volvemos más cómodos y evitamos el cambio.

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Migdia a COPE Catalunya i AndorraBarcelona

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 14:31

Una de las causas más comunes para la relación entre las personas es la de decir que NO. Es brusco, es negativo y lleva una carga de poca sociabilidad. Es cierto que a veces hay que saber decir que NO, por eso hay que saber decirlo con sensibilidad, sin herir, pues el No hiere quien lo recibe. Y hay que decirlo mirando a los ojos hay que demostrar con palabras y gestos el NO.

La tecnología favorece el decir No a un apersona por algún concepto o cuestión, pero no debemos utilizarla para ello, hay que decir que No cara a cara.

Cierto es que en el ámbito de la educación y crianza el NO es útil y necesario, a los niños hay que enseñarles los límites. También en las empresas, pero siempre con tacto y repito cara a cara.

En cambio, cuando se dice SI, se puede decir a través de la tecnología (aunque lo mejor siempre es la versión personal, el cara a cara) el SI es positivo, no hiere, aunque luego no se cumpla el SI, pero es más agradable, amigable y colaborativo etc.…

Las personas que están predispuestas al sí suelen ser positivas

Pero si se trata de una respuesta condicionada por manipulación externa o porque queremos llegar a una meta que en realidad no nos corresponde, el sí no es una buena vía. Cuando lo decimos por presión social o accedemos a un lugar profesional o personal y no parte de una motivación propia, no es bueno decir que SI

Existe un sí motivador, que rompe miedos e induce a emprender proyectos nuevos. Estas son cinco razones que nos empujarán a dar el sí:

1. Se es más feliz: Decir que sí fomenta los lazos positivos y emocionales entre los seres queridos. El sí puede fomentar lazos de amor. Cuidar de una persona mayor de la familia o hacerse cargo de los niños durante unos días generan alianzas positivas en ambos sentidos.

El amor que tienen los demás hacia nosotros y nosotros hacia ellos es lo que mueve el mundo. Por lo tanto, pensar que voy a beneficiar a alguien que amo me ayuda en la decisión, más aún si hay una satisfacción personal”, comenta el experto.


2. Se aumenta la capacidad intelectual: Nuestro cerebro está en constante cambio y las responsables son nuestras experiencias. Es un fenómeno que se denomina neuro plasticidad. Si podemos cambiar nuestras experiencias, cambiaremos nuestro cerebro y todas las cualidades que se originan en él, como la inteligencia, personalidad, hábitos, actitudes y las emociones.

Por lo que si te pide una amiga que la acompañes a un curso para elaborar cuencos tibetanos, mejor pensar dos veces antes de decir que no (aunque no tengamos nada que ver con eso).

3. Se frena el proceso de envejecimiento

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La ciencia hasta hace poco afirmaba que cuantos mayores nos hacemos, menos utilizamos nuestro cerebro. Investigadores han descubierto que cuando entramos en la mediana edad, nuestra vida se convierte más rutinaria e inconscientemente nos volvemos más cómodos y evitamos el cambio. Los neurocientíficos han descubierto que se pueden fomentar dichas conexiones en jóvenes, adultos y mayores rompiendo con las rutinas y poniendo a las personas en situaciones nuevas e interesantes que les fuercen a pensar y actuar de forma diferente, es decir motivándolas. Y, para eso, hay que decir que sí.

Atreverse a vivir nuevas experiencias puede ayudar a otros a seguir el ejemplo y por tanto se crea un efecto contagio.

4. Mejoramos en la carrera profesional: Los líderes buscan personas permeables al cambio y capaces de arriesgarse

Saber decir que sí es una de las cualidades más valoradas por los directivos. Los líderes del presente buscan personas capaces de tomar riesgos, sean permeables al cambio y a las nuevas experiencias, es una como una forma de subir escalones y no tener miedo al siguiente. No obstante, hay que tener en cuenta que el sí y el no van juntos. Son el anverso y el reverso de una decisión.

5. Evitaremos arrepentirnos: Las personas que están predispuestas al sí suelen ser positivas

Las personas que están predispuestas al sí suelen ser positivas, con un gran compromiso con el mundo y altas expectativas de mejora en el logro de la actividad.

De ahí, que se embarquen en todo tipo de propuestas que surjan en su camino y, aunque puedan aparecer errores y en algún caso malestar, siempre tendrán la certeza de que lo han intentado.



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