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CURIOSIDADES

El curioso origen de la expresión "ser la niña de tus ojos" que te sorprenderá

Originariamente esta expresión no era dirigida hacia ninguna persona u objeto sino a una parte de nuestro propio organismo: las pupilas.

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Alfred LópezLa Linterna CatalunyaBarcelona

Tiempo de lectura: 3'Actualizado 20:09

Alfred López es divulgador científico y autor de la saga de libros sobre curiosidades "ya está el listo que todo lo sabe" y de la publicación "eso no estaba en mi libro de historia de la política".

Cada lunes nos explica tres curiosidades en La Linterna Catalunya y estas son las de hoy.

¿De dónde proviene la expresión ‘Ser la niña de sus ojos’?

Es habitual escuchar a alguien decir que cierta persona (e incluso objeto) es ‘la niña de sus ojos’ para referirse al cariño especial y predilección que le profesa (por encima de cualquier otra).

Pero originariamente esta expresión no era dirigida hacia ninguna persona u objeto sino a una parte de nuestro propio organismo: las pupilas

El término pupila etimológicamente proviene del vocablo en latín ‘pupilla’ diminutivo ‘pupa’ utilizado para referirse a una niña, muchacha e incluso muñeca. Y es que en la antigüedad ya se fijaron que en la obertura que se encuentra en el centro del iris y por donde entra la luz al ojo quedaba reflejada la silueta de la persona a la que se estaba mirando, de ahí que dicha silueta recordara el trazo de un diminuto cuerpo de niña y se le comenzara a llamar de ese modo.

Pero la popularización de la expresión la encontramos en las Sagradas Escrituras, donde en el Salmo 17, conocido como la ‘Oración de David’ podemos encontrar en los versículos 8 y 9 el siguiente texto:

"Guárdame como a la niña de tus ojos;

escóndeme bajo la sombra de tus alas,

de la vista de los malos que me oprimen,

de mis enemigos que buscan mi vida."

Aunque originalmente la locución nada tiene que ver con el amor y predilección que se puede sentir hacia alguna persona, con el paso de los siglos acabó usándose para este fin.

El curioso e histórico motivo de llamar ‘púgil’ a un boxeador

El boxeo es un deporte que consiste en la pelea entre dos contrincantes quienes utilizan únicamente sus puños para golpear.

Esta disciplina deportiva, tal y como la conocemos hoy en día, se comenzó a popularizar en Inglaterra hacia finales del siglo XVII, donde los miembros de las clases altas iban a contemplar cómo se peleaban a puñetazo limpio dos contendientes (que solían ser de las clases más bajas de la sociedad y era un modo de ganar unas monedas). Se puso tan de moda que incluso muchos de esos refinados caballeros ingleses se aficionaron a combatir ellos también.

El nombre de esta disciplina deportiva (boxeo) es la españolización del término inglés boxing, formado por box (caja) y el sufijo –ing con el cual se indica que el mismo se desarrolla dentro de un cuadrado –con forma de caja- y que en castellano llamamos comúnmente como ‘cuadrilátero’.

Pero al boxeo, en castellano, también se le conoce como ‘pugilismo’, aunque ambas están admitidas por igual por el Diccionario de la RAE.

Pero el hecho de llamar ‘púgil’ (e incluso ‘pugilista‘) a un boxeador es muchísimo más antigua que el vocablo inglés.

De hecho, púgil proviene del término en latín ‘pugilĭlis’ y cuyo significado literal es ‘el que utiliza los puños’ (pugil significa puño).

Y es que ya en la Antigua Roma (e Incluso en los JJOO de la Antigua Grecia) podemos encontrar a gladiadores que combatían únicamente con los puños (muy alejados a la imagen del luchador que participaba en los juegos en el coliseo o circo y lo hacía provisto de armas, redes y escudos).

Y es que a pesar de que el boxeo (o pugilismo) lo conozcamos en su fase moderna de hace poco más de trescientos años, debemos tener en cuenta que hay antiquísimos grabados de hace alrededor del año 5.000 a.C. en los que se muestran a luchadores peleando con sus puños.

El término púgil comenzó a ser utilizado en la Antigua Roma para referirse a los mencionados gladiadores que luchaban a puñetazo limpio y aunque en nuestro idioma ya se utilizaba mucho antes de la aparición del vocablo inglés bóxer (boxeador) fue este neologismo el que acabó imponiéndose en el lenguaje coloquial.

¿De dónde surge la expresión ’poner en la picota’?

Se utiliza la expresión ‘poner en la picota’ como clara referencia al hecho de poner públicamente a alguien en evidencia y hacerle pasar vergüenza frente a otros al ser recriminados o amonestados por algún asunto.

El origen de la expresión lo encontramos en un hecho muy extendido y común que se realizaba desde hace muchísimos siglos (sobre todo en la Edad Media): exponer en público la cabeza de los ajusticiados de una ejecución o a aquellas personas que habían sido detenidas por cometer algún acto delictivo.

Para ello eran colocados en una picota, que es el nombre que recibía la columna de piedra que se encontraba en la entrada de muchas poblaciones.

El poner en la picota era una manera de escarnio público y un modo de aviso al resto de ciudadanos de lo que les podría ocurrir en caso de cometer algún delito.

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