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"El duelo es el precio que se paga por amar"

Roberto Álvarez ofrece en la Universidad Pontificia una conferencia sobre  acompañamiento psicológico en el sufrimiento, final de vida y duelo

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cope.es

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:00

Roberto Álvarez ha explicado a los futuros psicólogos el fenómeno del duelo entendido como un proceso para aprender a vivir sin el ser querido. "El duelo es el precio que se paga por amar, porque solo hacemos duelo cuando amamos a alguien", afirma. Para el psicólogo, ese camino consiste en aceptar el hecho de la pérdida del ser querido y aprender a sostener la tristeza, la añoranza y el vacío que nos deja, con algo más profundo e interno que es el amor, "porque hay algo que nunca se va a llevar la muerte. Es el amor".

Pero, ¿cómo amar a alguien que no está y no va a volver? El psicoterapeuta da pautas para su consecución: recordarle con anécdotas, mantener vivo su legado, mantener la dimensión espiritual. "Ese ser vivo ya no está en el mundo, pero está dentro de nosotros, se siente profundamente", y aprender a conectar con esa imagen interna del ser querido, "es una tarea que requiere tiempo".

"Hay tantos duelos como personas en duelo y cada pérdida es única y personal", indica Álvarez, aunque advierte que existen reacciones que son universales.

En un primer momento existe la 'sana evitación' en la que sentimos rabia, culpa, tristeza y preguntas de por qué ha sucedido. "Es natural sentirlo porque no quieres dejar marchar a la persona que amas", indica. La segunda etapa es la de 'asimilación', es el momento más duro que se produce en los 6-9 primeros meses y consiste en asumir y sumergirse en el duelo. Surgen miedos, rabias e intelectualmente se produce una comprobación real de la ausencia. El psicólogo explica que se produce una lucha y para superarla hay que hacer dos tareas: la primera es aceptar (más cognitiva y emocional) y la segunda es aprender a canalizar, convertir el amor en tristeza y sostener esa tristeza con acciones. Un tercer momento es la etapa de 'adaptación' a un mundo en el que la persona no está. "Es una fase muy dolorosa porque sientes que vuelves atrás al intentar recuperar la agenda familiar, profesional y social y la persona se resiste". La cuarta etapa dura toda la vida "porque el duelo no se cura. Es la que vincula ese amor interno y donde las personas trascienden y dan una continuidad espiritual dando un nuevo sentido a la vida", es donde surge la resiliencia al enfrentarse al día a día.

Para el psicólogo, la muerte para cada persona es una circunstancia traumática, pero, hay características que pueden complicar el duelo como: la pérdida de un hijo, o la de un padre o madre en edades tempranas, o pérdidas traumáticas. "Hay autores que indican que la pérdida de un hijo no se elabora nunca, porque es una continuidad de futuro y de nuestra existencia". No todos los duelos necesitan acompañamiento psicológico, un 70% de las personas inician su proceso de duelo y lo elaboran en 2 años y medio aproximadamente.

Álvarez concluye que la muerte sigue siendo un tabú. "No hay educación sobre el tema. Es una época muy vivencialista, se educa para conseguir eficacia y resultados y las heridas de la vida, rechazos, abandonos, soledad y pérdidas las apartamos", e insiste en que, "es curioso que los padres se nieguen a que los niños vayan a ver a su abuelo en Cuidados Paliativos, por la impresión que les puede causar, y sin embargo, celebren halloween donde se banaliza la muerte".

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