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Plantados 7 olmos resistentes a la grafiósis en Salamanca

La ciudad contará en Salas Bajas con  93 ejemplares de esta especie donados por el Ministerio de Agricultura.

COPE.ES Salamanca

Tiempo de lectura: 2' Actualizado 13:54

7 nuevos olmos resistentes a la grafiósis se han plantado esta mañana en Salas Bajas, entre las pistas de atletismo cercanas al Puente Romano y el parque municipal Elio Antonio de Nebrija. Se trata de una de las medidas incluidas por el Ayuntamiento de Salamanca dentro del Plan de Infraestructuras Verdes de la Ciudad. En el acto han participado 75 escolares del Colegio Maristas de Salamanca junto con el alcalde Carlos García Carbayo y el jefe del Área de Recursos Genéticos Forestales del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación Felipe Pérez Martín. Son ejemplares donados por el propio Ministerio, según declaraciones del primer edil salmatino.

Estos siete son los primeros que se plantan de un total de 93 que próximamente lucirán en otras diez zonas de la ciudad como el Parque de la Alamedilla o el del Baldío. Son ejemplares que crecen rápidamente si se encuentran en zonas con buen suelo y humedad.

La principal curiosidad de estos ejemplares es que resisten a la enfermedad de la grafiósis. Se encuentran incluidos dentro de un programa en el que se viene trabajando desde 1986, hace 30 años, tras morir masivamente alamedas enteras en Norteamerica y Europa situadas en los járdines de los pueblos como en el medio natural. El programa, según ha explicado del ténico Felipe Pérez Martín, trata de “encontrar individuos resistentes a la enfermedad”. En el caso de España “se busca ejemplares que han sobrevivido, se les inocula la enfermedad y se espera si son tolerantes. Si lo son, se multiplican y se donan a entidades públicas para recuperar la especie; siempre que se planten en terrenos públicos”.

La enfermedad de la grafiosis, explica el técnico, se transmite por un escarabajo que hace de vector y que transporta las esporas del hongo de un árbol enfermo a otro sano. “Las esporas se multiplican, invaden el sistema vascular del árbol y éste colapsa. No llega savia a la copa y a las ramas y comienza a marchitarse. Es un proceso que puede ir, muchas veces, muy rápido o muy lento”.

En Salamanca, todavía quedan ejemplares de olmos a los que no ha llegado el hongo. “El motivo no es otro que porque no ha llegado el escarabajo, sea porque estos árboles están muy aislados o porque existe contaminación”, apunta Felipe Pérez Martín.

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