Crónica 1ª abono

Triunfar con Miura sabe mejor

Pepe Moral, cortando una oreja en cada toro, sale a hombros en Albacete. Sergio Serrano obtuvo un trofeo y Octavio Chacón se fue de vacío. Los toros de Miura, mejor de lo esperado.

Lorenzo del Rey

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 10:58

El tiempo – por desapacible y lluvioso- no acompañó en el festejo inaugural de la Feria de Albacete y eso, junto a las retransmisiones televisivas, inevitablemente restó presencia de abonados y aficionados locales a los tendidos. Aun así, más de media plaza con un cartel torista es una circunstancia que llega al aprobado. Y hablando de notas, la cosa fue mejor de lo esperado, quedando varios apuntes para el debate posterior, lo que siempre es positivo: corrida de Miura pasable con algunos toros con opciones, pulcritud de Chacón, torería de Moral que le valió un triunfo, y un Sergio Serrano que lo dio todo en su plaza aunque la losa de no torear pesa una tonelada, y eso, a la fuerza, se nota.

Entrando en materia, el primer miura, de nombre Festivo, inicialmente estaba para pocas fiestas porque mostraba flojedad en los inicios del capote de Chacón. Se durmió en el peto en un puyazo marcado y seguía mostrando su blanda condición. En banderillas, se desplazaba con cansina embestida, llegando a dolerse en el tercer par y siempre con la carita alta.  Nada reseñable en una primera tanda de tanteo. Segunda a derechas con susto. Y todo se vino abajo porque el astado se revolvía pronto y siempre con aviesas intenciones. Octavio sólo pudo justificarse y demostrar que no había nada de casta ni bravura. Lo finiquitó de estocada algo delantero pero de fulminante efecto.

El cuarto, llamado Tortolero, empujó con un pitón en un largo puyazo. En banderillas, un trámite, sin más. Chacón, nuevamente, sólo pudo justificarse ante otro toro para el olvido. No tuvo suerte con el lote, eso quedó claro. Mató de tres pinchazos, estocada muy baja, estocada y golpe del puntillero.

El segundo de la tarde, de nombre Flamenquito, recibió varias verónicas con buen gusto y después chicuelinas al paso con la particular firma de Pepe Moral. En el caballo hubo más sangre que castigo real. Ya en banderillas, se entregó en el primer par, complicándose el resto de pasadas, dificultando la labor de los peones. Apuntamos una serie con la zurda, otra más casi seguida, y algunos naturales que, aunque sin solución de continuidad, dieron brillo al trasteo por colocación, ejecución y bello trazo. Con la diestra, una de probaturas sin resultado, y ya series cortas alternadas con ambas manos que no terminaron de ensamblar una obra rotunda pero sí con sabor y poso. Mató de estocada algo caída, se pidió la oreja, que se concedió. Mayoritaria petición, aunque no rotunda, apuntamos.

Ya con el quinto, bautizado como Nevadito, lo recibió con una larga cambiada en tablas del tendido 1, yendo a menos el resto del toreo de capote. Entró y salió del peto con premura en el primer puyazo, marcándose el segundo y sin apretar ni picador ni toro. En banderillas, sin orden ni concierto, cambio de tercio con tres palos puestos de nuevo. Tomemos nota, presidenta. Moral edificó su quehacer con firmeza de planta, buen trazo con la zurda, disposición y entrega, aunque sin apreturas y desajustado, siendo el quehacer muletero un punto menor con la diestra. Y sin zapatillas. El toro se dejó dentro de su noble comportamiento. Cobró una estocada de rápido efecto un punto trasera, sumando otra oreja y abriendo la puerta grande.

Sergio Serrano recibió el calor local antes de irse casi a porta gayola en su primero, de nombre Atunero, completando un recibo animoso dándolo todo. En la puya, empujó sin celo en un primer encuentro, y con la cara alta en el segundo, saliéndose con rapidez el toro de la suerte. Se dolió en banderillas en el primer par, sin entregar en el segundo. Se falló en el tercer par, quedando únicamente tres palos colocados y cambiando el tercio la presidenta Genoveva Armero, quien estrenaba cargo en la Feria.

Serrano comenzó por doblones, protestando el “miura”.  Al natural lo llevó a media altura aunque con mando. Una más esforzándose, cambió a la diestra con algún enganchón y algo acelerado. Otra vez a la diestra intentando llevarlo largo en serie corta. Y una al natural toreando con mayor ajuste, sin duda la mejor de todo el trasteo. Mató de estocada desprendida, con susto y topetazo incluido al ejecutar el embroque, tardando el toro en caer, escuchando un aviso, y cortando una oreja. Primera corrida del año, recordamos...

Bandolero, que cerraba plaza, recibió un puyazo aplaudido por el respetable, acudiendo a un segundo encuentro y siendo celebrado esto de nuevo. En el segundo tercio, se hicieron las cosas con presteza y eficacia, lo que se agradece. Serrano buscaba la puerta grande, perdiendo pasos en las series iniciales, algún enganchón, despegado y fuera de cacho en ocasiones... Voluntad y poco más. Pero, repetimos, sin rodaje, primera corrida y encima con Miura. Así, se tiró a matar bajo el agua y dejó una estocada muy baja, siendo denegada la concesión del trofeo por parte de la presidencia y dio una vuelta al ruedo.  ¿Le servirán la oreja y la vuelta al ruedo de cara al futuro? ¿Son suficientes los argumentos mostrados por Serrano en el albero albaceteño para que se le vuelva a tener en cuenta? Ojalá que sí, pero la realidad actual de la Fiesta no invita al optimismo, precisamente.

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